Hoy siento mucha pena y vergüenza de ver cómo en Costa Rica la máxima autoridad de la Iglesia Católica, el Arzobispo de San José, se expresa con una arbitrariedad rayana en el absurdo de una parte de la población de este país.
Pongo copia de los comentarios vertidos en el periódico de mayor tiraje de Costa Rica.
No puedo entender, en mi tal vez escueto entendimiento que un arzobispo diga que las minorías hacen mucho ruido y que no tuvo la oportunidad de callarlas en su momento.
Yo me pregunto qué hubiese pasado si Jesús y los 12 apóstoles, minoría absoluta en un mundo diferente, hubiesen sido callados. Es que acaso las minorías no tienen los mismos derechos y deberes que la mayoría.
No es cierto que la población católica no es mayoría en la población mundial. Entonces, con el criterio de nuestro Arzobispo, no deberían tener los mismos derechos que el resto de la humanidad. Le pido que me corrija si me equivoco. ¿Dónde quedan los preceptos y las enseñanzas de Jesús para su representante en este país?
Por una lado discrimina y castiga, acusa y juzga, alimenta el odio entre sus hermanos costarricenses y por el otro se regodea con los círculos de poder, como por ejemplo apoyando a un candidato a presidente que se acaba de casar por quinta vez y que aparece con la Sagrada Biblia en las fotografías de su boda civil del pasado sábado.
No entiendo, realmente, no me cabe en mi tal vez demasiado escueto entender, cómo se puede educar a un rebaño con preceptos antagónicos “haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago”.
En mis conceptos básicos de vida creo que hay que generar consenso, calma, tranquilidad, paz y no meter el dedo en la llaga cuando hay temas candentes que requieren un estudio más calmado. Hoy siento que el Sr. Arzobispo ostenta un poder que no es tal, ya que cuando divide, gana menos: cuando lastima, genera odio; cuando no piensa con la cabeza, logra desazón en los corazones.
Le pido humildemente sepa entender mis palabras y tomarlas en el afán de que nuestro pueblo logre la unión y no la discordia, ya que como diría el Martín Fierro: ” Los hermanos sean unidos, porque ésa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean, los devoran los de afuera”.
La paz sea con Ud. y sepa aceptar mis más sincero respeto hacia Ud. y su investidura.”

