Allan Madriz | EP. Después de tres días de tensión y violencia en las calles de El Salvador, el transporte público ha dejado el paro total de labores y ha regresado a funcionar de manera irregular a pesar de las amenazas de los líderes de varias pandillas de las maras.
Autoridades salvadoreñas indicaron que para este jueves muchos empresarios tomaron la decisión de sacar a las calles sus unidades de transporte, sin embargo alrededor de otras 100 rutas todavía mantienen su inactividad total.
La fuerza policial y militar de ese país decidió tomar las calles como medida de apoyo a los choferes y usuarios de autobuses que estaban siendo el blanco de los pandilleros en la última semana en las ciudades salvadoreñas.
A pesar de la presencia militar en las calles del país centroamericano, los empresarios de buses siguen temiendo por su integridad, ya que mucho de ellos reportaron a las autoridades salvadoreñas que han recibido múltiples amenazas de los pandilleros.
El lunes anterior siete choferes de transporte público fueron asesinados por las maras salvadoreñas por no obedecer la orden de paro en autobuses, mientras que el fin de semana incendiaron varios autobuses sin pasajeros. El objetivo de los delincuentes es presionar al Gobierno para que negocie con ellos, mientras que le Presidente, Sánchez Cerén, ha sido categórico en que “no habrá negociación” con grupos criminales


