Geovanny Jiménez S. | EP. Quizás usted sea de los costarricenses que siempre ha tenido la idea de que los ticos somos vagos, conformistas y perezosos. Y podría ser cierto, podría ser que pensadores del país como Abelardo Bonilla, Isaac Felipe Azofeifa o Pío Vïquez tengan razón cuando dicen algo parecido.
Sin embargo, un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) revela que los costarricenses ocupa el segundo lugar entre los latinoamericanos con más horas de trabajo anuales, al sumar 2.216 horas, por debajo de México que acumula un total de 2.228 horas por trabajador en promedio.
El estudio muestra singularidades que no coinciden con la vox populi sobre el tema, como el hecho de que en los países desarrollado la cantidad de horas de trabajo al año son significativamente inferiores a las de estos países latinoamericanos. Este es el caso de Alemania, donde se acumula en promedio por trabajador un total de 1.317 horas, o de países como Dinamarca, Francia y Holanda donde se trabaja menos de 1.500 horas al año.
¿Más trabajo y menos remuneración? ¿Será que precisamente el desarrollo de países como Alemania u otros desarrollados está en imponer su calidad tecnológica más que su cantidad de trabajo? Expertos opinan que el asunto tiene que ver con una situación global que tiene como consecuencia el colonialismo histórico. La riqueza de los países “centrales” se deriva no siempre de la cantidad de horas laboradas -como en los países orientales-, sino de cómo han logrado invertir capitales en grandes empresas transnacionales que llevan sus operaciones a países donde la mano de obra es barata y en gran cantidad de horas.
Aunque el estudio solo incluye a países que pertenecen a la OCDE, queda claro que este dato no necesariamente habla del desempeño laboral, sino de la cantidad que se le exige al trabajador por año.
En Costa Rica, un país con una jornada laboral máxima de 8 horas por día según la legislación laboral, este dato refleja un incumplimiento de las normas y la necesidad que tienen muchos trabajadores, principalmente en el área privada, de obsequiar más horas de trabajo a su empleador, y aunque se supone que las horas extras deben ser pagadas por 1,5, no siempre esa realidad se aplica.
En días pasados se reveló que más de 600 mil costarricenses reciben menos del salario mínimo que establece la ley y estudios han demostrado que muchos ticos ahora se ven obligados a tener dos y hasta tres trabajos para cumplir las responsabilidades económicas que adquiere.
“La extrita”, como se define en al argot popular, se ha convertido en un imperativo y muchos profesionales, por ejemplo, se ven obligados a complementar con una labor de docente improvisado por las noches.
El estudio muestra que el promedio de los 38 países que pertenecen a la OCDE es de 1.770 horas anuales, lo que básicamente significa que Costa Rica sobrepasa significativamente en 446 horas el promedio por año.
Estos datos también contradicen la creencia de que Costa Rica ofrece mano de obra de calidad, y confirma que las empresas que ofrecen trabajo en el país lo hacen sin cumplir en su mayoría la legalidad costarricense.
El Ministerio de Trabajo de Costa Rica ha demostrado ser incapaz de supervisar esta realidad y garantizar el cumplimiento de las leyes.
Finalmente, sorprende que un país donde sus trabajadores trabajan tanto, siga con indicadores de un país de tercer o segundo mundo, sin un proceso de desarrollo claro y que ofrezca más allá que empleos de esos mundos. Especialistas han insistido que el poco desarrollo tecnológico propio y la escasa investigación en ese campo y la débil iniciativa empresarial del costarricense, a la par de una burocracia que obstaculiza, generan un cuadro negativo para el desarrollo del país.


