La libertad de expresión y de prensa enfrenta un deterioro en Costa Rica y en gran parte de América Latina, según advirtió la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en su más reciente informe regional.
El estudio, basado en el Índice Chapultepec de Libertad de Expresión y de Prensa, señala que el país experimenta una “erosión estructural impulsada por el Poder Ejecutivo”, mientras que en el continente se registran crecientes ataques, censura y presiones contra el periodismo.
El informe analiza el período comprendido entre el 2 de noviembre de 2024 y el 1 de noviembre de 2025 y evalúa el estado de la libertad de expresión en 23 países del hemisferio.
En el caso de Costa Rica, el país se mantiene en la categoría “En Restricción”, con una puntuación de 50,29 puntos, casi cinco puntos menos que en la medición anterior.
El Índice Chapultepec sostiene que, durante el periodo evaluado, el país ha experimentado tensiones entre el Gobierno y los medios de comunicación.
Según el informe, “entre el 2 de noviembre de 2024 y el 1 de noviembre de 2025, la libertad de expresión y de prensa en Costa Rica ha enfrentado una erosión estructural impulsada por el Poder Ejecutivo”, caracterizada por una estrategia comunicativa que deslegitima a medios y periodistas.
El documento agrega que esa dinámica incluye el uso de “lenguaje estigmatizante” contra periodistas y medios críticos, además de presiones económicas mediante la pauta publicitaria estatal y controversias relacionadas con procesos de asignación de frecuencias.
La SIP señala que estas prácticas han contribuido a generar un clima de confrontación entre el Gobierno y parte del sector periodístico, así como preocupaciones sobre la sostenibilidad económica de algunos medios y la seguridad profesional de los periodistas.
Uno de los indicadores más débiles para Costa Rica fue la dimensión denominada “Ciudadanía informada y libre de expresarse”, que obtuvo apenas 11,06 puntos de un total de 30, ubicándose en la categoría de “Alta Restricción”. Pese a este retroceso, el país mantiene el décimo lugar entre las naciones evaluadas en el continente.
Deterioro general en América
El informe también advierte que el panorama regional es cada vez más preocupante.
La SIP señala que la libertad de prensa en las Américas registró un deterioro “de alcance dramático” durante el último año, marcado por asesinatos de periodistas, detenciones arbitrarias, censura y exilios forzados.
De acuerdo con el Índice Chapultepec, Venezuela y Nicaragua se ubican en la categoría más grave, denominada “sin libertad de expresión”, mientras que Ecuador, Bolivia, Honduras, Perú, México, Haití, Cuba y El Salvador presentan “altas restricciones” para el ejercicio del periodismo.
El informe documenta, por ejemplo, que en Ecuador se registraron cerca de 290 ataques contra periodistas —incluidos cuatro asesinatos— y que en Haití al menos dos comunicadores fueron asesinados en 2024 en medio de la violencia de pandillas.
En países como Venezuela y Nicaragua, en tanto, el informe advierte que predominan la censura institucionalizada, el cierre de medios y la autocensura de periodistas que enfrentan persecución política.
La SIP sostiene que el deterioro de la libertad de prensa en la región responde a una combinación de factores, entre ellos el aumento de la violencia contra periodistas, campañas de desprestigio desde el poder político, presiones económicas contra medios críticos y el avance del crimen organizado.
Según el informe, estas condiciones generan un efecto inhibidor para el ejercicio del periodismo y debilitan el acceso de la ciudadanía a información independiente.
Aunque Costa Rica mantiene una tradición democrática y niveles de libertad superiores a los de muchos países de la región, organizaciones internacionales advierten que en los últimos años han surgido señales de deterioro relacionadas con confrontaciones políticas, ataques verbales contra periodistas y restricciones en el acceso a información pública.
La SIP concluye que el debilitamiento de la libertad de expresión representa una amenaza directa para la democracia en el continente.
La organización sostiene que la estigmatización del periodismo crítico y el uso de recursos estatales para presionar a medios de comunicación pueden generar precedentes que afecten el pluralismo informativo y el debate público.
Por ello, el informe insta a los gobiernos de la región a fortalecer las garantías para el ejercicio del periodismo, asegurar el acceso a información pública y proteger a los comunicadores frente a la violencia y las presiones políticas.


