Héctor Arce | Opinión. La fina y educada pluma de don Eduardo Ulibarri aborda el tema del proyecto del Instituto Nacional de infraestructura (INI) desde la perspectiva del Servicio Civil (ver OTRA RUTA, columna RADAR, La Nación, 3/7/2015).
Merece tal columna nuestra opinión. El sistema del Servicio Civil puede que no sea la panacea de las mayores virtudes laborales, pero ha permitido, en nuestra democracia, evitar los abusivos comportamientos de las autoridades de turno.
A cambio de tener funcionarios constantemente en la calle, es mejor lidiar con la expulsión de los poquísimos que merecen ser dados de baja en nuestra institución. Si muchas veces esto último no se logra, no es por la coraza de dicho sistema, sino por la poca fundamentación y razones de peso con que se justifican dichos despedidos ante las instancias administrativas y judiciales.
El MOPT es una institución de innegable influencia política, admirada por unos, odiada por otros, pero sus pasillos no dejan de ser recorridos por quienes buscan un espacio para sus objetivos políticos. Y, de hecho, la meca de quienes buscan trabajo. Así, las cosas, si los funcionarios no tuviéramos la protección del servicio civil aquello sería un ejecútese permanente de puestos de trabajo.
Nada es más influenciable para una autoridad que la queja de un político sobre un funcionario, y no por su mala gestión, sino por no prestarse para algún “favorcito” para su comunidad.
La gran mayoría de funcionarios del Ministerio de Obras Públicas y Transportes (MOPT) son honestos, preparados y con gran sentido patriótico en el desarrollo de sus tareas; hay excepciones, por supuesto, pero éstos, muchas veces llegan a estar protegidos por las altas autoridades, no por la dinámica del servicio civil.
Pocos han sido los ministros y viceministros nombrados en cada gobierno que merezcan considerarse buenos gestores como para gozar de la autoridad suficiente para calificar de “malos” a sus subalternos, de esto, don Eduardo, podríamos hablar mucho.
El Consejo nacional de Vialidad (Conavi) no está lejos de esa realidad. El INI, fuera de la órbita del Servicio Civil, no va a resolver lo de esos poquísimos “pésimos funcionarios” que usted remarca en negrita, más bien podría ser el camino para que se llene de los famosos “pegabanderas” después de cada elección, al tener un régimen abierto de contratación. Además, don Eduardo, las conquistas laborales no se negocian; uno no se devuelve en el camino, si lo que ofrecen no es mejor que lo existente.
Por otra parte, en su nota se permite la licencia de ver el INI como posibles el Ministerio de Comercio Exterior (Comex), la Coalición Costarricense de Iniciativas para el Desarrollo (Cinde) y la Promotora de Comercio Exterior (Procomer), cuando son realidades absolutamente distintas.
Las primeras son instancias de negociación en las cuales sus errores de gestión son fácilmente obviados y no es objetivo político para “pegabanderas”; el INI sería de inversión a gran escala y producto tangible terminado, susceptible a la ciudadanía; con abierta contratación, el INI sería la “fontana di Trevi” para nuestra política local, ideal para ver cumplidos compromisos políticos.
El Conavi tiene limitación legal de gasto para contratación de personal, vía servicio civil. En el proyecto del INI no está plasmada esta limitación, ¿porqué? ¿para engordar el INI cuanto se desee? En el Conavi hay más personas con contrato privado que sujetas al servicio civil y solo se cuestionan a estas últimas.
Se le ha satanizado sin razón alguna, cuando mejorarlo solo requiere voluntad política en decisiones de fondo, no un nuevo proyecto de ley de transformación, de clara inestabilidad laboral para sus trabajadores.
Muchos esperamos que los señores diputados descarten este proyecto y, en su lugar, podamos crear una forma más eficiente de desarrollar los proyectos y gestionar la institución, sin afectación al patrimonio laboral de sus trabajadores.
Don Eduardo, no le replica un “pegabanderas”, sino alguien que conoce muy a fondo estos temas y se precia de poder valorar la actitud, la entrega y la calidad de profesionales y demás trabajadores del MOPT y sus órganos adscritos.
Firma: Dr. Héctor Arce Cavallini, Presidente de la Asociación de Ingenieros Civiles del MOPT (AIC-MOPT).
Nota del autor: Este documento fue enviado al diario La Nación en la fecha del artículo de don Eduardo Ulibarri. No estoy enterado que haya sido publicado. Muy gentilmente el sr. Ulibarri contestó un correo de recibido después que le envié el presente texto, pero sin comentarios al mismo.


