George Rodríguez EP. El Gobierno de Reconciliación y Unidad Nacional (GRUN) de Nicaragua acusó al presidente costarricense, Carlos Alvarado, de haberse referido irrespetuosamente y en actitud injerencista a asuntos internos nicaragüenses.
También calificó de pretensioso e insolente el contenido de un comunicado de la cancillería costarricense, como parte del contenido de una breve declaración.
La administración del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, hizo así alusión a declaraciones oficiales costarricenses sobre la represión llevada a cabo, por efectivos antidisturbios de la Policía Nacional de Nicaragua, contra decenas de personas quienes se aprestaban a participar en una marcha antigubernamental en Managua, la capital nicaragüense.
El incidente ocurrió en el marco de la violenta crisis sociopolítica que hace casi seis meses convulsiona a Nicaragua, país fronterizo con Costa Rica.
El GRUN, “ante las irrespetuosas e injerencistas declaraciones del Presidente Carlos Alvarado de Costa Rica, sobre asuntos internos de Nicaragua, expresa su desacuerdo y rechazo categórico, así como también rechazamos la interferencia pretenciosa e insolente del Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica, publicados ambos este domingo 14 de octubre”, según la “DECLARACIÓN DEL GOBIERNO DE NICARAGUA”.
La administración de Ortega aseguró, en el texto de seis párrafos, que se abstiene de interferir en los asuntos internos de los demás países.
“El Gobierno de Nicaragua no interfiere en los asuntos internos de ningún país y no comenta ni pontifica sobre problemas de otras naciones o sobre las decisiones soberanas que los Estados toman en relación a sus problemas”, agregó.
Esto incluye el caso de las manifestaciones realizadas durante semanas, en Costa Rica, en apoyo a la huelga general por tiempo indefinido, por parte de sindicatos del sector estatal, para exigir el retiro, de la Asamblea Legislativa (parlamento unicameral), de un proyecto de ley de reforma tributaria al que se opone el sector laboral, planteó.
“Nunca hemos interferido en sus dificultades o crisis, como la que todavía se vive en esa nación hermana luego de más de un mes de protestas, huelgas y denuncias de distintos sectores sobre represión y brutalidad policial que han producido heridos, muertos, pérdidas materiales y afectaciones serias a la economía costarricense”, expresó, además de plantear que, “como Estados independientes nos debemos respeto y no injerencia”.
Las declaraciones oficiales costarricenses apuntan a distraer la atención de problemas internos de ese país, denunció.
“El Estado nicaragüense no es aficionado a enfrentamientos verbales o exhibicionismos mediáticos que otros utilizan como cortinas de humo con la pretensión de ocultar la profundidad y gravedad de problemas sociales o económicos propios”, afirmó.
El GRUN reaccionó así a un mensaje que Alvarado difundió vía la red social Twitter y a un comunicado de la cancillería costarricense, en ambos casos, respecto a la represión registrada este domingo en el sector de Managua conocido como Camino de Oriente.
“Profundamente preocupantes las detenciones de esta mañana en Nicaragua. La represión que está sufriendo el pueblo nicaragüense debe acabar”, escribió Alvarado, en la red social Twitter, el presidente de Costa Rica, país centroamericano fronterizo con Nicaragua.
Por su parte, en un comunicado de la cancillería costarricense, el gobierno de Alvarado se sumó a la preocupación de la comunidad internacional por el incidente.
“Costa Rica respalda la preocupación manifestada por la comunidad internacional ante la erosión sistemática de los derechos humanos y las libertades fundamentales, que ocurre a diario en Nicaragua”, indicó.
También llamó al cese de la represión antiopositora.
“Frente a los acontecimientos ocurridos este Domingo 14 de octubre en Nicaragua, el Gobierno de la República de Costa Rica hace un llamado al cese inmediato de la represión y las detenciones arbitrarias, contra quienes participan en las protestas”, señaló.
La violenta crisis nicaragüense afecta, igualmente, al resto de Centroamérica, motivo por el cual la comunidad internacional debe mediar en la búsqueda de solución, advirtió el gobierno costarricense.
“Lo que acontece en Nicaragua afecta directamente a toda la región en aspectos migratorios, sociales, económicos y humanitarios, por lo que Costa Rica solicita a la comunidad internacional su mediación para que en Nicaragua se restablezcan las condiciones necesarias que permitan retomar el diálogo, que ha estado suspendido por demasiado tiempo”, planteó.
La dramática situación nicaragüense estalló el 18 de abril, con saldo, hasta ahora, de por lo menos 500 víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño masivo a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la vecina Costa Rica-.
Las pacíficas manifestaciones masivas, en apoyo a la exigencia de renuncia por parte de Ortega lo mismo que su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, son reprimidas por agentes policiales –principalmente antidisturbios- y grupos parapoliciales, en general, actuando conjuntamente.
La represión antiopositora se lleva a cabo lo mismo masivamente, contra marchas callejeras y otras actividades públicas, que selectivamente, mediante detenciones y ajusticiamientos de opositores quienes son blanco de búsqueda individual.
