
Por Luis Paulino Vargas Solís*
¿Quién o quiénes deberían asumir las responsabilidades por la tragedia del catamarán hundido al frente de las costas del Pacífico costarricense?
Oyendo a Amelia Rueda parece que la celebérrima periodista querría que fuese el propio Instituto Meteorológico (IMN) el que las asumiese, al parecer compartidas con diversas autoridades públicas.
Compadezcamos a doña Amelia y hagámonos como que no escuchamos sus lamentables insinuaciones en la entrevista que la hizo a un científico muy serio del mencionado instituto. Ya sabemos que la señora –como alguna otra gente- ha sido infectada por una variante alucinada del anti-estatismo más rabioso, lo cual lleva a decir los despropósitos más violentos.
Reconozcamos que, en efecto, deberían haber autoridades públicas que controlen la salida y atraque de los buques y las cuales deberían tener –como lo explicó el entrevistado del Meteorológico- un protocolo a aplicar. Preguntémonos, sin embargo, lo siguiente: ¿cuántos sitios hay a lo largo de la costa pacífica de Costa Rica –y también en la Caribe- desde los cuales pueden atracar y desatracar embarcaciones de diverso tamaño? Yo no lo sé, pero imagino que deben ser muchos ¿A cuánto ascendería el costo de controlar uno a uno todos esos sitios y todos los barcos que llegan y salen de ahí? ¿Existen los recursos para hacerlo? ¿Apoyaría doña Amelia –y quienes como ella piensan- que se aprueben los necesarios impuestos para financiar tales controles?
El caso es que aquí hay también hay una faceta de responsabilidad privada, y, en concreto, de responsabilidad empresarial. Revisar y estar al día con los reportes que el IMN y el Centro de Investigaciones en Ciencias del Mar (CIMAR) de la UCR debería ser norma obligatoria asumida voluntariamente por toda empresa turística que opera en los mares de Costa Rica ¿O será acaso que el IMN y el CIMAR deberían llamar –como parecer desearlo doña Amelia- una a una a tales empresas para darles la información?
Y, luego, revisados los datos, las empresas deberían tener la necesaria responsabilidad para renunciar a las ventas de uno o dos días de operación, cuando se sabe que el riesgo es alto.
Me pregunto: la empresa involucrada en todo esto ¿se preocupó por revisar los reportes del IMN y el CIMAR? Si no lo hizo ¡qué grave! Y si, habiéndolo hecho, aún mandó el navío ¡qué grave!

