George Rodríguez EP. Costa Rica seguirá solidarizándose con los pueblos nicaragüense y venezolano, cuyos derechos son diariamente violados, dijo, este jueves, el presidente costarricense, Carlos Alvarado.
“Es un momento para ser valiente, no solo en el país sino en la región y el planeta entero, y a las cosas llamarles por su nombre. Seguiremos solidarizándonos con el dolor del pueblo nicaragüense y venezolano que, día a día, ven atropellados sus derechos ciudadanos y sus derechos humanos”, expresó Alvarado, a periodistas, luego de una actividad oficial.
El mandatario aseguró, además, respecto a las críticas que, tras su participación en la XXVI Cumbre Iberoamericana, durante la cual aludió a las respectivas crisis de Nicaragua y Venezuela, que no se referirá a esas reacciones.
“Sobre opiniones de otras Cancillerías o representantes de otros gobiernos no tengo comentarios”, no obstante lo cual, “me dirigiría a sus pueblos para decirles que Costa Rica, a partir de su tradición democrática, de respeto a los derechos humanos, de libertad de prensa, y de respeto las personas, seguirá diciendo lo que cree y lo que sabe es correcto”, advirtió.
Alvarado formuló las declaraciones seis días después de su participación en la reunión de gobernantes iberoamericanos, llevada a cabo en la ciudad de Antigua, a unos 45 kilómetros al suroeste de la capital de Guatemala, con participación de una veintena de jefes de Estado y de gobierno así como unos cuarenta altos funcionarios de organismos internacionales.
El cónclave fue convocado bajo el lema “Una Iberoamérica próspera, inclusiva y sostenible”.
Al hablar, el 16 de noviembre, en el encuentro, el presidente costarricense hizo alusión a las crisis sociopolíticas, económicas y de seguridad que, respectivamente, registrar Nicaragua y Venezuela.
En cuanto a Nicaragua, Alvarado planteó que la comunidad internacional debe valerse de la diplomacia y la mediación para ayudar a dar solución a la dramática situación que hace más de seis meses afecta a Nicaragua, e indicó que se trata de instrumentos idóneos a ser usados en la búsqueda de salida a la violenta crisis sociopolítica que golpea a ese país centroamericano.
Es necesario consolidar la democracia en un país cuyo pueblo ansía la vigencia de una sociedad justa, en la que impere el diálogo, agregó el mandatario.
Lo expresado en ese sentido por Alvarado fue respondido, en fuertes términos, mediante una Nota Diplomática que la cancillería nicaragüense emitió ese día.
Al referirse a Nicaragua y a Venezuela, Alvarado actuó en alineamiento con Estados Unidos, aseguró la cancillería nicaragüense, en un comunicado de seis párrafos.
Según el ministerio, el discurso del mandatario costarricense contravino el principio de respeto a la soberanía de los estados.
Igualmente, afirmó que Alvarado hizo referencia a Nicaragua y a Venezuela, sin tomar en cuenta dificultades que enfrenta dentro de Costa Rica.
En ese sentido, aludió a la huelga magisterial iniciada hace más de sesenta días, en protesta contra un proyecto de ley de reforma tributaria que tramita la Asamblea Legislativa –el parlamento unicameral costarricense-.
Al hablar en la cumbre, en representación del presidente de Venezuela, Nicolás Maduro –quien, al igual que su colega de Nicaragua, Daniel Ortega, se abstuvo de participar en la reunión-, el canciller venezolano, Jorge Arreaza, hizo, igualmente, referencia a la medida de fuerza sindical
En ese sentido, ofreció, al gobierno de Costa Rica, los buenos oficios de la administración venezolana, para que el primero establezca un diálogo social con los trabajadores costarricenses en huelga.
Arreaza apoyó el ofrecimiento sobre el hecho de que Maduro tiene trayectoria como dirigente sindical.
En el marco de la crisis que viene desarrollándose hace años en Venezuela, de acuerdo con diversos cálculos, aproximadamente dos millones de ciudadanos de esa caribeña nación sudamericana se han desplazado, vía terrestre, a países sudamericanos tales como Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, causa de la severa crisis en su país de origen.
Además de la represión antiopositora por parte del gobierno venezolano, quienes abandonan el país denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el bajísimo poder adquisitivo de los salarios, y la falta de oportunidades.
En el caso de Nicaragua, la crisis estallada el 8 de abril en ese país centroamericano presenta, hasta ahora, saldo de por lo menos 528 víctimas fatales, centenares de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño considerable a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la limítrofe Costa Rica-.
Las manifestaciones masivas y pacíficas que vienen realizándose en apoyo a la exigencia de que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien, son reprimidas por agentes policiales –mayoritariamente antidisturbios- y grupos progubernamentales armados.
La represión antiopositora se lleva a cabo lo mismo en general, contra manifestaciones callejeras y otras actividades públicas, que selectivamente, mediante la captura y la desaparición de opositores quienes son blanco de búsqueda individual.


