Por: Lic. Gustavo Arrieta
Tres meses han transcurrido desde el inicio de la presente administración y, lamentablemente, la parálisis en las altas esferas de la Caja Costarricense de Seguro Social continúa cobrando la misma factura de siempre: la tranquilidad y la dignidad de la gente.
Detrás de las discusiones de escritorio, a la burocracia se le olvida lo que se vive en las aceras de nuestras comunidades: madres madrugando a las tres de la mañana con sus hijos enfermos en brazos, adultos mayores esperando meses por una consulta básica y familias humilladas por un sistema atascado en la indecisión.
El corazón de este debate es tan claro como urgente. El modelo de administración de los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (Ebáis) mediante la tercerización con las cooperativas de salud ha sido, durante más de tres décadas, un pilar de eficiencia, cercanía y trato humano para cerca de medio millón de costarricenses.
No estamos hablando de una privatización ni de intereses oscuros; hablamos de un modelo cooperativo solidario que sabe atender con calidez a la comunidad, allí donde la gestión directa de la institución históricamente se ahoga en el papeleo.
Sin embargo, las cúpulas sindicales y ciertos mandos medios siguen atrincherados en la defensa de sus cuotas de poder, anteponiendo sus agendas corporativas por encima del dolor de los asegurados. ¿A qué costo? Los datos no mienten. Cuando la Caja cometió el desacierto de eliminar el modelo cooperativo en sectores altamente vulnerables como La Carpio, León XIII y San Sebastián para asumir el servicio directamente, el experimento nos costó a todos los costarricenses ₡2.220 millones de colones extra en tan solo seis meses.
Insistir en esa terquedad frena la ejecución de los contratos licitados con las cooperativas para la atención de los Ebáis, ignorando un ahorro real comprobado de ₡18.000 millones de colones para la seguridad social. Esos miles de millones no son cifras frías en un balance contable: significan más médicos en las comunidades, exámenes a tiempo, medicamentos en los anaqueles y la certeza de recibir una atención digna.
El bienestar de la ciudadanía y el interés público deben colocarse de una vez por todas en el centro de la mesa. Hacemos un llamado vehemente y directo a la Junta Directiva de la Caja: dejen las excusas y ejecuten los contratos de Ebáis con las cooperativas de salud. Costa Rica no puede permitir que la salud de los más vulnerables siga siendo rehén de la insensibilidad burocrática.