Un estudio técnico elaborado por la Alianza para el Desarrollo Comunitario (ADC) concluyó que el distrito de Nosara genera una economía anual superior a los $2.100 millones, una cifra equivalente a cerca del 2% del Producto Interno Bruto (PIB).
Y a pesar de ser un territorio de apenas 135 kilómetros cuadrados y menos de 9.000 habitantes permanentes, recibe menos de un céntimo por cada colón obtenido.
La investigación, denominada Balance Fiscal Territorial del Distrito de Nosara, sostiene que mientras el distrito experimenta un fuerte auge inmobiliario y turístico, gran parte de esa riqueza no se traduce en inversión pública local debido a evasión, informalidad, morosidad y catastros desactualizados.
Para calcular el tamaño real de la economía de Nosara, el estudio utilizó cuatro metodologías distintas: consumo eléctrico, facturación de alojamientos turísticos, construcción ajustada y valor fiscal inmobiliario.
Las cuatro arrojaron resultados similares, entre $1.996 millones y $2.336 millones anuales.
La estimación principal, basada en consumo eléctrico georreferenciado del ICE, ubicó el PIB distrital en aproximadamente $2.126 millones al año.
Uno de los principales contrastes señalados en el informe es que, pese a esa magnitud económica, el retorno municipal directo al distrito apenas representa un 0,62% de lo que genera Nosara.
El estudio calcula además una “fuga fiscal” superior a los $55 millones anuales, recursos que el sistema no logra recaudar adecuadamente o que no regresan al territorio mediante inversión pública.
La investigación utiliza incluso una analogía para ilustrar la situación: “de cada 1.000 mangos que Nosara podría producir, 867 se pierden antes de cosecharse; de los 133 que sí se cosechan, 132 se van y a Nosara le queda apenas 1”.
El informe también documenta fuertes niveles de informalidad. Según el análisis, el 60,5% de las construcciones en Nosara se realizan sin permisos municipales.
La cifra surge de comparar los datos del CFIA y de la Municipalidad de Nicoya con el crecimiento real de viviendas identificado mediante cartografía y el Censo Nosara 2024. El estudio estima que en 2024 se construyeron alrededor de 251 mil metros cuadrados en el distrito, muy por encima de lo oficialmente tramitado.
En materia turística, el informe sostiene que la informalidad es todavía más severa: de aproximadamente 1.500 alojamientos temporales activos en plataformas como Airbnb y Vrbo, apenas 51 estaban registrados oficialmente ante el ICT al cierre de 2025.
El estudio estima que únicamente la facturación anual de esos alojamientos alcanzó los $51,9 millones durante 2025.
Otro de los elementos que más cuestiona el informe es la subvaloración fiscal de propiedades.
Según la investigación, el valor de mercado de muchos terrenos y propiedades supera en promedio hasta 12 veces el valor fiscal registrado oficialmente, mientras que en sectores como Delicias la diferencia llega hasta 31 veces.
El documento señala que gran parte de los valores fiscales vigentes continúan basados en referencias establecidas desde 2017, pese al explosivo crecimiento inmobiliario registrado en Nosara durante los últimos años.
La investigación también incluyó información oficial de la Municipalidad de Nicoya mediante el oficio DF-0023-2026, firmado por la Dirección Financiera municipal.
Ese documento confirmó que Nosara generó ₡2.191 millones en tributos durante 2025, cifra que difiere apenas un 11,7% respecto a la estimación realizada por el estudio utilizando únicamente fuentes públicas.
Sin embargo, el mismo oficio reveló niveles de morosidad cercanos al 40% en impuestos y servicios municipales, incluyendo: 40% en bienes inmuebles, 50% en patentes y 46% en servicios de recolección.
Eso equivale, según el informe, a aproximadamente ₡871 millones anuales que quedan sin recaudar únicamente en Nosara.
El estudio también advierte sobre la fuerte presión poblacional que enfrenta el distrito. Aunque Nosara mantiene una población permanente cercana a 8.716 habitantes, durante diciembre de 2024 llegaron a coexistir más de 35.000 personas entre residentes temporales y turistas.
Finalmente, los investigadores sostienen que las distorsiones detectadas en Nosara podrían repetirse en otros polos turísticos del país como Tamarindo, Santa Teresa, Manuel Antonio, Uvita o Caribe Sur, argumentando que los problemas de centralización fiscal, informalidad y catastros desactualizados no serían exclusivos del distrito guanacasteco.
