
William Aguilar | EP. Se ha dado a conocer entre ayer y hoy por distintos medios internacionales el caso de una niña paraguaya, de tan solo 10 años, quien es obligada por las autoridades de dicho país a mantener su embarazo, lo que ha generado discusión entre distintos grupos.
La niña habría quedado encinta luego de repetidas violaciones por parte de su padrastro, un hombre de 42 años quien se dio a la fuga y en estos momentos es buscado por la justicia del país suramericano.
Sin embargo, la ley paraguaya es clara en señalar que la única vía legal para permitir la interrupción del embarazo es si la vida de la madre está en riesgo, lo que dicen, aún no se ha demostrado en este caso.
Otro de los problemas que presenta el caso es la avanzada gestación, la cual ya alcanza ya las 22 semanas (unos tres meses y medio).
“Si se debía abortar, tuvo que ser antes de la semana 20. El embarazo no será interrumpido. Lo del aborto ya lo hemos descartado por completo” ha manifestado el ministro de Salud chileno, Antonio Barrios, a los medios.
Para los médicos, no obstante, el embarazo es de “alto riesgo”, pues la menor alcanza si quiera 1,39 cm de altura y ya con 21 semanas de embarazo pesa tan solo 34 kilos.
Para la organización no gubernamental (ONG) Amnistía Internacional, es improcedente esta clase de acciones en las que obligan a una niña a cargar con el fruto de una violación y señalan al gobierno chileno de ser “culpable de tortura y de malos tratos”.
El estado de gestación de la menor fue detectado luego de que la medre de la niña advirtiera el crecimiento de su vientre y la trasladara hasta el centro de salud de la localidad, para luego llevarla al Hospital La Trinidad en Itapua, al sur del país.
En Paraguay se dieron el año pasado 700 casos de partos de niñas entre los 10 y los 14 años. Amnistía Internacional ha comenzado la campaña en la red #NiñaEnPeligro.