George Rodríguez EP. El gobierno de Nicaragua protestó, a su contraparte de Costa Rica, por la supuesta presencia, en territorio costarricense, de agrupaciones criminales que cruzan la frontera binacional para cometer delitos en territorio nicaragüense.
El planteamiento está contenido en una nota que la cancillería de Nicaragua dirigió, el viernes, a su similar de Costa Rica, en referencia a un incidente armado ocurrido un día antes, en un sector del sureño departamento (provincia) nicaragüense de Río San Juan.
“El Gobierno de la República de Nicaragua presenta su más enérgica protesta al Gobierno de la República de Costa Rica y llama a adoptar las medidas correspondientes para que tales hechos criminales no se sigan repitiendo”, indicó, en el texto de cuatro párrafos.
Esas agrupaciones realizan, en territorio nicaragüense, acciones de crimen organizado, aseguró el ministerio.
“El Gobierno de la República de Nicaragua recuerda al Gobierno de la República de Costa Rica, la obligación que tiene de que en su territorio no se permita la organización y permanencia de bandas delincuenciales armadas que incursionan en territorio nicaragüense, para cometer delitos de asesinato, crimen organizado, narcotráfico, asalto y abigeato”, expresó.
La cancillería hizo puntual referencia al incidente ocurrido la tarde del 17 de enero, en el sector de la comunidad San Ramón, en el departamento de Río San Juan –que limita con Costa Rica-, entre efectivos de la Policía Nacional de Nicaragua e integrantes de una agrupación delictiva.
Al referirse a “los hechos criminales acaecidos” entonces, el ministerio relató que “miembros de la Policía Nacional de Nicaragua, fueron atacados con armas de fuego, por la agrupación delincuencia conocida como ‘Banda el Jobo’; banda de narcotraficantes y crimen organizado que tiene su base de operaciones en territorio costarricense, desde donde penetra a territorio nicaragüense a realizar sus prácticas terroristas de crimen organizado contra las familias que habitan en la zona y luego retornan a territorio costarricense”.
De acuerdo con lo indicado en la nota de protesta, el grupo criminal causó cuatro bajas fatales y tres heridos entre los integrantes de la fuerza policial.
“Esta banda delincuencia, penetró a territorio nicaragüense y asesinó a los compañeros de la Policía Nacional; Teniente José Luis Montenegro Masís, Inspectores Karina Vanessa Ramírez Herrera, Jonathan de Jesús Narváez Rivas y Carlos Iván Tenorio Obando. Asimismo, hirieron con armas de fuego al Inspector Eugenio Salomé Castrillo Basán, Suboficial Mayor Pedro Pablo Martínez Jiménez y al Policía Maynor José Hurtado”, indicó la cancillería.
La nota de protesta fue presentada un día después de que la fuerza policial nicaragüense emitió un comunicado en el que formuló similar señalamiento.
“La Policía Nacional hace del conocimiento del pueblo de Nicaragua, que una patrulla policial fue atacada cobardemente con armas de fuego por la agrupación delincuencial conocida como ‘Banda el Jobo’, que comete delitos de asalto, narcotráfico y abigeato, desde su base en Costa Rica”, señaló la fuerza de seguridad, en el texto difundido por su División de Relaciones Públicas.
La versión policial nicaragüenses fue refutada, la mañana siguiente, en nombre del Ministerio de Seguridad Pública (MSP) costarricense, por el director de la Policía de Fronteras, comisionado Allan Obando.
“El Ministerio de Seguridad Pública, en este momento, quiere descartar y negar, categóricamente, que nuestro territorio sea utilizado para atacar a los países vecinos”, aseguró Obando, en declaraciones difundida por la Oficina de Prensa del MSP.
La Frontera Norte –el límite terrestre de 309 kilómetros, con Nicaragua- es permanentemente vigilada, aseguró el jefe policial.
“Negamos, categóricamente, que nuestro territorio sea utilizado, en este momento, para hacer algún tipo de atentado contra algunas autoridades, civiles o militares” de otros países, reafirmó.
El incidente ocurrió cinco días después de similar hecho, en la misma zona, sobre el cual la policía nicaragüense informó mediante un comunicado en el, igualmente, señaló que el grupo delictivo involucrado había ingresado, a territorio de Nicaragua, desde territorio de Costa Rica.
Sin embargo, el periódico nicaragüense El Nuevo Diario, informó, al respecto, que, de acuerdo con habitantes del sector donde ocurrió el incidente, se trató de un enfrentamiento entre fuerzas policiales y del Ejército de Nicaragua, e integrantes de un grupo armado, de oposición al gobierno de Nicaragua, que se denomina Unidad de Resistencia Nacional (URN).
Ambos incidentes ocurrieron mientras Nicaragua es afectada, hace nueve meses, por una violenta crisis sociopolítica.
Estallada el 18 de abril, la dramática situación ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión policial y parapolicial antiopositora ha pasado de ser masiva -contra actividades opositoras públicas-, a constituirse en principalmente selectiva -mediante la captura y la desaparición de opositores quienes son blanco de búsqueda individual-, la que está actualmente centrándose en periodistas y medios de comunicación independientes lo mismo que en organizaciones no gubernamentales defensoras de los derechos humanos.
