George Rodríguez EP. Obispos nicaragüenses y el representantes del Vaticano en Nicaragua decidieron trasladarse hoy a la ciudad de Managua, para expresar apoyo a la población, en el marco de la violenta crisis política que hace más de dos meses convulsiona al país centroamericano, y tratar de detener la represión policial que esta mañana continuaba en el lugar.
El presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) y arzobispo de Managua, cardenal Leopoldo Brenes, el obispo auzililiar de Managua, Silvio Báez, y el nuncio apostólico en Nicaragua, Stanislaw Waldemar Sommertag viajaron, a bordo de una microbús, acompañados por otros sacerdotes, a esa ciudad a unos 35 kilómetros al norte de Managua, la capital nacional.
Versiones periodísticas locales indicaron que Masaya –uno de los mayores centros de oposición y resistencia al gobierno- era escenario, desde de ayer, de una nueva acción represiva policial y parapolicial.
La violencia, desde el estallido de la crisis política, el 18 de abril, ha cobrado alrededor de 200 vidas a nivel nacional, unas 20 de las cuales fueron perdidas en Masaya.
También esta mañana, la CEN convocó, para hoy, una jornada de oración por Masaya y por Carazo, considerada como las dos ciudades más afectadas por la represión antiopositora.
“Su eminencia Cardenal Leopoldo José Brenes junto a su excelencia Monseñor Silvio José Báez y sacerdotes del clero de la Arquidiócesis se trasladan a Masaya a mediar sobre la situación y a estar con el pueblo acompañándole. Pedimos a todos los fieles sus oraciones”, informó, en la red social Facebook, la Arquidiócesis de Managua, e informó sobre la participación de Sommertag en el desplazamiento.
Antes del inicio de la jornada de oración, Brenes expresó que “quisiéramos hacer un llamado tanto al Gobierno para que estas medidas puedan ir desapareciendo y se pueda ir creando la confianza y podamos también entablar el diálogo con más tranquilidad”.
El obispo aludió así al actualmente interrumpido Diálogo Nacional que, convocado por el gobierno y mediado y atestiguado por la CEN, apunta a hallar solución a la violenta crisis política estallada hace más de dos meses.
“Es bien triste estar dialogando bajo las balas, bajo la violencia y bajo la incertidumbre que nuestra gente está viviendo”, aseguró Brenes, un fuerte crítico del gobierno nicaragüense presidido por Daniel Ortega y de la represión policial lanzada desde el inicio de la crisis.
Antes del inicio de la jornada de oración, Brenes indicó que el Diálogo Nacional probablemente sea reiniciado después de que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) presente, en sesión especial del Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el informe de la misión envidada, en mayo, a Nicaragua, para monitorear, en el terreno, la situación en materia de garantías fundamentales.
El arzobispo reflexionó, asimismo, que “es difícil y estresante dialogar en las condiciones actuales de agresión sobre todo a Masaya”.
Entretanto, dirigentes de la opositora Alianza Cívica por la Justicia y la Democracia indicaron, esta mañana, que proyectaban acompañar a los sacerdotes en el desplazamiento hacia Masaya.


