George Rodríguez EP. La quinta jornada de la negociación gobierno-oposición en procura de solución a la crisis nicaragüense registró, este martes, un avance, al haberse aprobado la Hoja de Ruta así como la invitación a tres religiosos a incorporarse al diálogo en calidad de testigos y acompañantes, informaron las partes, en un comunicado conjunto.
La aprobación de la Hoja de Ruta –cuyo contenido se dará a conocer en fecha non determinada-, permite pasar al debate de la agenda para las confederaciones bipartitas, señalaron, en el texto de 11 párrafos emitido por la Mesa de Negociación.
“Se aprobó la Hoja de Ruta, la cual se dará a conocer a los medios de comunicación”, indicaron, además de informar que, a continuación, “se procederá a la discusión de la agenda de la negociación”.
En cuanto a las invitaciones a los líderes religiosos, se trata del nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislaw Sommertag –en calidad de testigo y acompañante internacional-, y el presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), cardenal Leopoldo Brenes, y el coordinador de Pastores Interdenominacionales Unidos por la Nación, pastor Ulises Rivera –ambos, como testigos y acompañantes nacionales-, de acuerdo con la información oficial.
Las invitaciones son extensivas, en el caso de Sommertag, al secretario de la Nunciatura Apostólica en Nicaragua, Andrea Piccioni, y en los casos de Brenes y Rivera, respectivamente, a dos asesores, indicaron las partes.
“La mesa considera que con las invitaciones a los Testigo y Acompañante Nacionales se asegura la inclusión de una amplia gama de nicaragüenses, ayudando a la legitimidad del proceso de negociación”, precisaron.
Las respectivas invitaciones están contenidas en cartas individuales a ser entregadas, personalmente, por dos representantes de la mesa -uno de cada parte-, de acuerdo con la información.
El comunicado fue emitido tras haberse cumplido la quinta jornada de negociación entre el gobierno y la alianza, conversaciones que se desarrollan en una contexto de secretismo, y con excesivamente escasa información sobre el diálogo bipartito.
La negociación, iniciada el 27 de febrero, en presencia de Brenes y el nuncio apostólico en Nicaragua, Waldemar Stanislav Sommertag, ocurre ocho meses después de suspendido el diálogo para buscar solución a la crisis que afecta a Nicaragua.
Esas conversaciones gobierno-oposición fueron inicialmente promovidas por el régimen orteguista, con cinco de los 10 integrantes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) constituidos en Comisión de Mediación y Testigo del Diálogo Nacional.
Instalado el 16 de mayo –casi un mes después de iniciada la crisis-, el diálogo quedó suspendido en junio, causa de las profundas desavenencias entre la parte gubernamental –representada por una delegación encabezada por el canciller nicaragüense, Denis Moncada- y la parte opositora –representada por la ACJD-.
En tal contexto, la participación de los obispos, en el diálogo, fue objeto de fuertes acusaciones por parte del gobierno.
Ortega, quien sostiene que la actual crisis nacional se originó en un intento de golpe de Estado, afirmó, en un acto público realizado el 19 de julio en Managua, que el episcopado participó en esa conspiración.
Estallada el 18 de abril, la violenta crisis sociopolítica nicaragüense se caracteriza por la represión policial y parapolicial antiopositora, que ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que decenas de miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión ha sido, desde entonces, la respuesta sostenida del régimen de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, ante la masiva exigencia popular de que ambos renuncien.
Las acciones policiales y parapoliciales se han centrado, más recientemente, en periodistas y medios independientes así como en organizaciones no gubernamentales de derechos humanos.