Recuerdo que cuando yo estaba en la escuela primaria, las maestras me dejaban de tarea buscar palabras graves y esdrújulas y hasta diptongos en los periódicos, recortarlas y pegarlas en el cuaderno. Ahora, sin embargo, no se puede abrir un periódico sin encontrarse con títulos estúpidos, fotos de “teiboleras” semi-desnudas y muchas de ellas con apariencia de travesti.
No pretendo ser puritano, pero creo que de debería de haber una oficina de censura y creo que el colegio correspondiente debería de intervenir en la forma en que se hace periodismo. Una buena iniciativa sería exigir que se firmen los espacios, ya que en la actualidad lo que más abunda en los periódicos son las columnas de critica y chismes sin saber quien es el que las crea. También sería bueno que los productores de televisión crearan espacios donde el intelecto y el conocimiento sea puesto a prueba y no la silicona.
Se que es mucho pedir que hagan programas de calidad cuando ellos mismos no tienen el intelecto, la calidad ni la capacidad para crear algo que valga la pena. Por eso nuestros hogares y nuestros jóvenes seguirán siendo bombardeados por basura reciclada, donde cualquier hija de vecina que se infle las glándulas mamarias tiene un lugar de privilegio aunque no sepa ni cual es la capital de Colombia o la cual es la moneda de Estados Unidos.
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