Aarón Chinchilla EP. | Tras semanas de protestas violentas en contra de la corrupción y el llamado del Gran Ayatolá a retirar el apoyo al gobierno, el Parlamento de Irak votó para aceptar la renuncia del Primer Ministro Adel Abdul Mahdi.
A través de un comunicado de prensa y luego de una votación desarrollada en una sesión extraordinaria, el Parlamento irakí le pidió al Presidente del Estado que nomine un nuevo primer ministro y un nuevo gabinete de ministros.
Dicha medida se luego de semanas con convulsas protestas que demandan un cambio en el sistema político, al cual de corrupto y de mantener sumida a la población en desigualdad y que, de acuerdo a cifras oficiales, han dejado más de 400 muertos, mayoritariamente jóvenes desarmados atacados las fuerzas de seguridad de Irak desde el primero de octubre. Asimismo, una docena de policías también han muerto en los encuentros.
A partir de dicha decisión, el gobierno que dirige Mahdi pasa automáticamente a ser un gobierno interino mientras que el presidente Barham Saleh nombra a un nuevo primer ministro que debería, según la constitución, ser nominado por la fuerza con más escaños en el parlamento.
La mayoría de manifestaciones han sido recurrente en las provincias de Najaf, Misan, Zi Qar, Wassit, Diwaniya, Babilonia y Basora. Mientras que en el territorio autónomo del norte: Kurdistán y la capital: Bagdad, de mayoría sunita y enfrentaron lo peor del conflicto contra el Estado Islámico (Daesh), permanecen en tensa calma.

