El Instituto Nacional de Seguros (INS) invertirá ₡5.743 millones durante el 2027 para suministrar los medicamentos que requieren los pacientes por accidentes de tránsito, riesgos del trabajo y otras atenciones en su Red de Servicios de Salud.
El monto presupuestado para el próximo año registra una disminución cercana al 1,5 % respecto a la inversión que la entidad ejecutó en el 2025. Posteriormente, durante el 2026, la aseguradora destinó ₡5.836 millones a la compra de fármacos, tras aplicar ajustes en la planificación de adquisiciones, el abastecimiento, la evaluación técnica de alternativas terapéuticas y el uso racional de las medicinas.
En cuanto al primer semestre de 2026, el servicio de farmacia atendió a 137.991 pacientes y despachó 11.309.159 medicamentos entre enero y junio. Durante ese período, los tratamientos para el control del dolor y la inflamación encabezaron la demanda institucional.
“Garantizar que todos los asegurados del INS reciban su tratamiento con calidad y en el momento adecuado es la prioridad de la Red de Servicios de Salud del INS. La institución cuenta con una Lista Oficial de Medicamentos integrada por 381 productos de interés sanitario, de los cuales 240 poseen algún nivel de restricción de uso según la especialidad médica”, comentó Kenneth Rojas, director de la Red de Servicios de Salud del INS.
“Estas medidas permiten garantizar una prescripción segura, eficiente y basada en evidencia científica, alineada con protocolos y guías clínicas nacionales e internacionales”, agregó Rojas.
Con los recursos del 2027, la institución mantendrá el abastecimiento de fármacos para tratar el dolor, la inflamación, lesiones traumáticas, procesos de rehabilitación y enfermedades ocupacionales. Asimismo, la partida incluye terapias de alta especialización para pacientes activos con condiciones clínicas complejas, las cuales el personal médico prescribe únicamente cuando los tratamientos convencionales no generan los resultados esperados.
Dentro de este grupo especializado, el INS suministra medicamentos bajo protocolos médicos para el asma ocupacional severa y las enfermedades pulmonares difusas de origen laboral, además de antibióticos en el ámbito hospitalario para combatir infecciones complejas por bacterias multirresistentes.

