La Iglesia católica costarricense hizo un llamado a repensar el rumbo educativo del país ante un contexto marcado por violencia, incertidumbre social y secuelas de la pandemia.
En un mensaje firmado por Monseñor Mario Quirós Quirós, Obispo de la Diócesis de Cartago y Vicepresidente de la Conferencia Episcopal de Costa Rica (CECR), se plantea que el regreso a clases se da en medio de una realidad compleja que obliga a innovar y corregir errores acumulados en el sistema educativo.
El texto advierte que el país arrastra una crisis educativa global profundizada por la pandemia y una situación nacional donde la violencia ha ganado terreno en la vida cotidiana.
Según el mensaje, el reto principal es impedir que el miedo o la incertidumbre definan el futuro de estudiantes y docentes.
“Si bien, enfrentamos las secuelas de una crisis global y un entorno nacional complejo, este curso lectivo se presenta como la oportunidad esperanzadora para no repetir errores, por lo que se hace necesario reflexionar en nuestras acciones, para corregir e innovar con audacia, frente a un futuro que puede ser transformado en sendas de maravillosas oportunidades para todos. Esta es una responsabilidad compartida de docentes, padres de familia, jerarcas del ámbito educativo y la sociedad en general”, señalan.
El documento insiste en la necesidad de abandonar modelos pedagógicos agotados y apostar por la creatividad, el pensamiento crítico y nuevas formas de enseñanza que permitan a los estudiantes comprender su entorno y aportar soluciones. También plantea que el inicio del ciclo lectivo debe asumirse como una responsabilidad compartida entre docentes, familias, autoridades educativas y la sociedad en general.
Violencia en las aulas, una alerta directa
Uno de los puntos más contundentes del mensaje es la advertencia sobre la normalización de la violencia en el país. La Iglesia señala que esta realidad no puede convertirse en excusa para la inacción y pide que los centros educativos se consoliden como espacios de diálogo, escucha y convivencia pacífica.
En ese sentido, llama a reforzar el papel formativo de la educación más allá del conocimiento académico, incorporando valores y herramientas para la convivencia social.
“Las aulas deben ser los espacios de diálogo a través una atenta escucha, para modelar la construcción de una convivencia pacífica”, señala
Finalmente, la CECR subraya la importancia de actuar con responsabilidad individual y colectiva, promoviendo la idea de que cada actor del sistema educativo debe aportar desde su ámbito de acción e invita a los jóvenes a ser el cambio que requiere la sociedad costarricense.

