Aarón Chinchilla EP. | El conservador gobierno de Grecia anunció que cerrará los tres campos más grandes de refugiados y realizará una reestructuración para convertirlos en espacios de detención para migrantes.
Cuatro meses desde su llegada al poder, el gobierno heleno presidido por el Primer Ministro Kyriakos Mitsotakis, anunció que cerrará los tres campos más grandes en Lesbos, Samos y Quíos, en donde se encuentran 27.000 refugiados.
El objetivo es reformar los espacios y transformarlas en estructuras cerradas con una capacidad para 15.000 personas que serán estrictamente vigilados por fuerzas de seguridad y además, no habrá libre entrada y salida para los migrantes.
“A corto plazo, devolverán la seguridad y el control a las áreas afectadas por la crisis”, señaló el viceministro de Defensa de Grecia, Alkiviadis Stefanis.
Adicionalmente, se restringirá la presencia de ONG y los voluntarios de Derechos Humanos (DDHH) que busquen ayudar “sin controles” a los refugiados.
“Solo aquellas ONG que cumplan con los requisitos podrán quedarse y continuar operando en el país”, manifestó Stefanis.
Dicha situación molestó a Massimo Moratti, director adjunto de Amnistía Internacional para Europa, el cual expresó que la iniciativa es “un intento apresurado y preocupado” para abordar el tema de la migración y los refugiados
“La enmienda propone crear barreras importantes a los solicitantes de asilo”, dijo.
Aquellos que no sean admitidos y “reubicados” en Grecia, serán enviados a Turquía. Se estima que 20.000 personas serán movidas para “descongestionar las islas” y se espera que los centros estén construidos para julio de 2020.
Solamente el fin de semana anterior, 1.350 personas llegaron a las islas del mar Egeo en condición de refugiados.


