El Instituto Costarricense de Electricidad (ICE), el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la Agencia Francesa de Desarrollo (AFD) suscribieron una cooperación de financiamiento por USD 300 millones para fortalecer la resiliencia, modernización y sostenibilidad del Sistema Eléctrico Nacional (SEN).
El financiamiento incluye USD 200 millones del BEI y USD 100 millones de la AFD, destinados al plan de inversión del ICE para fortalecer las redes de transmisión y distribución, así como la generación eléctrica a partir de fuentes renovables.
Marco Acuña, presidente de Grupo ICE, manifestó que “el liderazgo internacional de Costa Rica en generación eléctrica renovable, nuestras finanzas saludables y una cartera de proyectos activa abren las puertas para que países amigos destinen recursos en la renovación de nuestra Sistema Eléctrico Nacional. Debemos avanzar hacia un modelo participativo, moderno y sin trabas. Agradecemos en nombre del país la confianza depositada por Francia y la Unión Europea”.
La cooperación también contempla asistencia técnica de EDF International Networks (EDF IN) para acompañar al ICE en la modernización, digitalización y fortalecimiento de sus redes eléctricas.
“Francia quiere seguir construyendo sobre la visión común en materia de desafíos energéticos enfrentando el cambio climático, acercando conocimiento, empresas y capacidades técnicas que permitan a nuestras instituciones aprender y avanzar juntas hacia la neutralidad de carbono. Hemos lanzado el primer proyecto de la AFD en Costa Rica relacionado con la infraestructura eléctrica, que se implementa bajo el formato “Team Europe” y, además, la empresa francesa eléctrica EDF international network beneficiará a los equipos del ICE, con mejoras concretas, como la instalación subterránea de cables eléctricos”, afirmó Nicolas Forissier, ministro delegado de Francia.
La cooperación se articula con la Agenda de Inversiones Global Gateway y el Plan de Fortalecimiento del Mercado Eléctrico Regional (MER). Las inversiones buscan atender el crecimiento de la demanda eléctrica y reforzar la resiliencia del sistema ante la variabilidad de la generación hidroeléctrica asociada a los efectos del cambio climático.