William Aguilar | EP. Hace unos siete años, cuando se daba lo peor de la crisis financiera mundial y la ruina y el desempleo era la norma propuesta por los economistas, la mayoría de los Estados decidieron rescatar a los bancos y a las grandes empresas; dando el dinero de todos, justo a quienes habían creado la crisis.
Sin embargo, una pequeña nación decidió revelarse, por más que sufriera la mayor crisis económica del mundo, tal como lo señaló The Economist en el 2009. Y, contrario a la regla en el resto del mundo, optó por encarcelar a políticos y banqueros, ayudar al “de a pie” y reformar su Constitución para evitar futuros tropiezos.
Esa nación es Islandia; país donde hoy el desempleo se encuentra tan solo en un 3.7%, el producto interno bruto (PIB) crece al 4.1 % y las finanzas estatales obtienen superávit este año del 0.8%.
El sueño de casi cualquiera, excepto el Fondo Monetario Internacional (FMI), a quien parece disgustar que un país hiciera todo lo opuesto a sus consejos y aún así sea una de las economías que respiran mejor y que pretendan seguir subiendo el sueldo de su habitantes en un 8.3%.
En Islandia el sueldo si aumentaría en términos reales, la economía de sus habitantes mejoraría en un 5.9%, al tener una inflación de tan solo 2.3%.
Pero para el FMI esto es peligroso para la economía islandesa, pues es muestra de estar “recalentándose”, es decir, que no puede seguir creciendo al nivel al que lo hace, pues al acercarse al empleo pleno (osea, 0 desempleo) y al aumentar su nivel de consumo, al oferta no alcanzaría a la demanda y los precios tenderían al alza.
Según el FMI, la economía islandesa entrará en una etapa de desaceleración para el 2016 y el 2017 debido a las medidas para frenar el exceso de demanda interna y las presiones inflacionistas.
Aumento de salarios
Para el economista nacional, Luis Paulino Vargas, el hecho de que los sueldos suban a mayor nivel que la inflación depende de muchas cosas: “si en los últimos años los salarios estuvieron por detrás de la inflación, podría ser simplemente reestablecer el nivel de los salarios para llevarlos al nivel previo al rezago”.
“También pude deberse al aumento de la productividad, que una caso como el de Islandia, puede ser por el crecimiento en el PIB, pues su población muy poco. Es decir, que si lo que produce un trabajador crece en un 3 o 4%, que no se aumente su salario solo que sube la inflación, sino que se vea reflejado en su sueldo. De otra manera, el aumento de la productividad quedaría enteramente en manos del patrono”, explicó Vargas.
Sin embargo, Vargas también comenta que al aumentarse la demanda y acercarse el pleno empleo, la producción llegaría a su máximo y no respondería a la demanda, donde la solución sería el aumento de precios o incrementar la importación de productos, lo que afectaría la balanza de pagos del país y crearía deuda estatal o devaluación de la moneda.

