Las proveedurías de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) enfrentan serias dificultades tras la implementación del sistema informático ERP-SAP, lo que ha generado riesgos de desabastecimiento y afectación en la continuidad de los servicios de salud.
Un informe de Auditoría Interna señala múltiples fallas en el sistema, entre ellas: errores en la migración de saldos iniciales, ausencia de trazabilidad en inventarios, falta de habilitación de módulos clave, precios desactualizados, procesos manuales en el control de insumos y deficiencia en la capacitación del personal.
El software, que entró en funcionamiento el 2 de junio, mostró problemas a los pocos días. Cerca de 80 proveedurías reportaron impactos por cargas erróneas, entre ellas las de hospitales como el Calderón Guardia, Nacional de Niños, de Salud Mental y San Rafael de Alajuela, además de múltiples áreas de salud.
De acuerdo con el informe, 64 proveedurías no tienen actualizado el registro de inventarios y 78 recurren a procesos manuales.
El Hospital México advirtió en un oficio que los saldos no se reflejan en el sistema, lo que impide despachar insumos con normalidad. En tanto, la exgerente médica interina Karen Rodríguez alertó sobre duplicación de órdenes, incompatibilidades y fallas de acceso en las áreas de salud anteriormente administradas por Asemeco.
Para el auditor interno Ólger Sánchez, estas deficiencias pueden derivar en desabastecimientos, pérdidas patrimoniales, errores contables y afectación directa a la atención de pacientes.
El sistema debía culminar su fase de estabilización este 31 de agosto, sin embargo, debido a las fallas, la CCSS decidió prorrogarla hasta el 28 de febrero de 2026.
Según explicó Héctor Arias, director del sistema, este periodo es clave para capacitar al personal, gestionar interfaces y ajustar la carga de datos. Justificó la prórroga en tres riesgos principales:
• Continuidad de los servicios: limitaciones en abastecimiento, distribución de medicamentos, ejecución presupuestaria y trazabilidad financiera.
• Procesos estratégicos: inestabilidad en compras, pagos, control de activos y gestión de personal.
• Gestión administrativa: sobrecarga laboral, incertidumbre institucional y falta de consolidación del ERP-SAP como herramienta de control.
La Caja enfrenta así un reto crítico para garantizar el abastecimiento y la eficiencia administrativa, mientras se intenta corregir las deficiencias del sistema que debía modernizar su gestión.

