Un exregidor vinculado al partido Nueva República enfrenta una investigación por presunto acoso sexual, en un caso que escaló más allá de la vía penal y ahora incluye una demanda contra la Municipalidad de Desamparados por supuestas omisiones en la atención de la denuncia.
Se trata de Mario Alberto Alvarado Jiménez, quien, según reportaje dado a conocer por La Nación, habría tenido comportamientos de hostigamiento sexual contra una mujer de apellido Guzmán. En apariencia, el masculino habría enviado mensajes con tinte sexual a la ofendida, remitido fotos y además, pidió favores sexuales a cambio de que el gobierno local levantara un muro de contención en una margen del río Damas, que colinda con la vivienda donde ella vive, en la comunidad de Fátima.
El tema escaló al Concejo Municipal, el cual calificó el comportamiento del regidor fabricista como hostigamiento y fue sancionado administrativamente. No obstante, Guzmán elevó el tema al Tribunal Contencioso Administrativo para reclamar a la Municipalidad de Desamparados una indemnización de ¢30 millones por los aparentes daños causados tanto a nivel emocional como material.
El exregidor fue candidato a alcalde de Nueva República en el 2020.
“Me llamaban para decirme que yo era el diablo”.
La misma información circulada por La Nación señala que Guzmán recibió llamadas que le aseguraban que denunciar a Alvarado era “afectar a un profeta y hombre santo”, que “D-os actuaría contra ella” y además, que ella era “el diablo y el maligno”
“Entré en un conflicto porque yo decía: ‘Y si yo estoy mal’. Comencé a cuestionarme, porque la gente comenzó a atacarme. En ese momento, fue cuando busqué consejos de los misioneros de la iglesia donde voy. Y lo único que ellos me dijeron fue: ‘Dios puso leyes, puso a estas personas para que nos defiendan, entonces, busque cómo defenderse, porque él no tiene derecho de actuar contra usted así, ni de que vengan personas de corazón tan feo que la hagan sentir mal’. Y entonces, decidí seguir para adelante”, narró Guzmán a La Nación.
Además, habría recibido un llamada de una dirigente de Nueva República en Desamparados, de nombre Zaida, para que retirara las denuncias.
El caso se encuentra actualmente en investigación en sede penal, donde las autoridades analizan prueba testimonial y otros elementos para determinar la veracidad de los hechos denunciados.

