George Rodríguez EP. La eventual caída del cuestionado presidente venezolano, Nicolás Maduro, impactaría, en los campos económico y político, a Nicaragua, planteó el ex embajador nicaragüense Mauricio Díaz, en declaraciones publicadas este sábado por el periódico local El Nuevo Diario (END).
La instalación, en Venezuela, de un gobierno en reemplazo de la administración de Maduro, implicaría que las nuevas autoridades procuren cobrar, a Nicaragua, la deuda derivada del Acuerdo de Cooperación entre ambos países, y estimada en algo más de 4,800 millones de dólares, indicó Díaz, un ex embajador en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y Costa Rica.
El endeudamiento incluye la compra nicaragüense de petróleo venezolano en el marco del programa Petrocaribe, establecido por Venezuela para proporcionar petróleo, a países de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), a precios preferenciales y facilidades de pago.
“Un nuevo Gobierno en Venezuela va a demandar el pago de esa deuda petrolera”, vaticinó Díaz, quien advirtió que “ese es el problema que se va a enfrentar aquí”, y preguntó: “quién responde por esa deuda? Es deuda pública o privada? Cómo se distribuyeron esos recursos?”, se preguntó Díaz.
Un cambio de gobierno en Venezuela significaría, asimismo, el fin de los programas sociales que ha implementado el gobierno del presidente nicaragüense, Daniel Ortega, sobre la base del apoyo financiero venezolano, planteó, asimismo.
El proyecto social de la administración de Ortega “estuvo fundamentado en los petrodólares”, aunque no generó el esperado “modelo de desarrollo, con tanta riqueza”, expresó a END.
En opinión de Díaz, la eventual salida, de Maduro, del poder, tendría consecuencias políticas para Nicaragua, lo mismo que para otros países latinoamericanos cuyos gobiernos son afines al venezolano, ya que implicaría el fin del Socialismo del Siglo XXI, inicialmente impulsado por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez, y mantenido por Maduro.
“Se desmoronaría el eje socialista del siglo XXI, del que ya solo están quedando Bolivia, Nicaragua y Venezuela, y bueno El Salvador que va a elecciones este domingo y que el FMLN podría ser derrotado”, lo que significaría que “se acabó el socialismo del Siglo XXI”, vaticinó.
Díaz aludió así al ex guerrillero y actualmente gobernante Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN), organización política que, de acuerdo con las encuesta de opinión no es favorito para ganar.
Venezuela registra, hace años, una crisis socioeconómica, política, y de seguridad que ha generado el éxodo que, de acuerdo con diversos cálculos, han emprendido por lo menos tres millones de personas quienes, vía terrestre, se han desplazado a países sudamericanos tales como los limítrofes Brasil y Colombia, lo mismo que a otras naciones del área, incluidos Ecuador y Perú.
Además de la represión antiopositora por parte del régimen madurista, los migrantes denuncian, entre otros factores causantes del éxodo, la masiva escasez de alimentos básicos y medicinas, el marcadamente bajo poder adquisitivo de los salarios, y la generalizada falta de oportunidades.
En el caso de Nicaragua, la violenta crisis sociopolítica estallada el 18 de abril, ha cobrado centenares de vidas, generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos, dañado en gran escala a la economía nacional, y determinado que miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la limítrofe Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.
La represión policial y parapolicial antiopositora ha pasado de ser masiva -contra actividades opositoras públicas-, a constituirse en principalmente selectiva -mediante la captura y la desaparición de opositores quienes son blanco de búsqueda individual-.
Medios de comunicación y periodistas independientes y organizaciones no gubernamentales –particularmente las defensoras de los derechos humanos- han sido objetivos recientes de esa modalidad represiva.

