George Rodríguez EP. El reciente acuerdo entre Estados Unidos y México, para controlar el masivo desplazamiento de migrantes, principalmente desde Centroamérica, hacia territorio estadounidense, está registrando progreso, indicaron, este domingo, ambos gobiernos.
El Departamento de Estado de Estados Unidos y la Secretaría de Relaciones Exteriores (SER) de México, lo mismo que sus respetivos titulares, Mike Pompeo y Marcelo Ebrard, emitieron escuetas declaraciones al respecto, luego de haberse reunido, ambos funcionarios, en la capital mexicana.
“Los dos abordaron esfuerzos compartidos para frenar la inmigración ilegal”, entre otros temas, y Pompeo agradeció a Ebrard “por los incrementados esfuerzos migratorios de México, con indicios iniciales que sugieren que ello conduce a flujos reducidos de inmigrantes ilegales llegando a la frontera sur estadounidense”, indicó la portavoz del Departamento de Estado, Morgan Ortagus.
Al respecto, la SRE informó sobre la favorable evaluación estadounidense de las acciones mexicanas enmarcadas en el acurdo bilateral.
“En materia migratoria, el secretario Pompeo reconoció los significativos avances de los operativos mexicanos, en cumplimiento con el acuerdo entre ambos países”, y Ebrard “precisó que la estrategia migratoria para garantizar flujos ordenados, seguros y regulares continuará durante los próximos 45 días”, indicó la cancillería mexicana, en un comunicado.
Por su parte, Pompeo y Ebrard, se refirieron, en similares términos, en breves mensajes que, individualmente, difundieron en la red social Twitter.
“Estados Unidos y #Mexico comparten tanto más que una frontera. En nuestra reunión, @M_Ebrard y yo reafirmamos nuestros valores democráticos compartidos y lazos culturales. México es uno de nuestros más importantes socios para aumentar la prosperidad y la seguridad para nuestro países y la región”, tuiteó Pompeo.
Más brevemente, su colega mexicano también evaluó el encuentro.
“Concluyó la reunión con Mike Pompeo, cordial y positiva para México”, escribió Ebrard.
El acuerdo Estados Unidos-México –suscrito el 7 de junio, en Washington, bajo fuerte presión estadounidense- apunta, esencialmente, a que el gobierno mexicano frene el ingreso de migrantes irregulares, desde el Triángulo Norte Centroamericano –El Salvador, Guatemala, Honduras-, a través de la frontera Guatemala-México, con destino a Estados Unidos.
Para ello, y en la primera acción enmarcada en lo convenido, las autoridades mexicanas decidieron movilizar unos seis mil efectivos de la recientemente creada Guardia Nacional.
La reunión Pompeo-Ebrard se enmarcó en la gira desarrollada por el jerarca gubernamental estadounidense, del 19 al 22 de julio, viaje que, iniciado en Puerto Rico, incluyó a Argentina, Ecuador, México, y El Salvador.
En los casos de México y El Salvador, el tema migratorio, específicamente los masivos desplazamientos desde el Triángulo Norte, fue punto de agenda.
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