George Rodríguez EP. Mil millones de dólares fueron autorizados para la construcción de un tramo del muro que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, procura levantar en la frontera sur de ese país –el límite con México-, informó el Departamento de Defensa (Department of Defense, DOD) estadounidense.
Se trata de una sección de aproximadamente 90 kilómetros, en el tramo fronterizo comprendido entre las sureñas ciudades estadounidenses de Yuma y El Paso, de acuerdo con lo indicado por el DOD, en un breve comunicado que emitió el lunes.
“Hoy, el secretario de Defensa interino, Patrick M. Shanahan, autorizó al comandante del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (United States Army Corps of Engineers) que comience a planificar y ejecutar hasta 1000 millones de dólares en apoyo al Departamento de Seguridad Interna (Department of Homeland Security, DHS) y a aduanas y Protección de Fronteras (Customs and Border Protection)”, indicó el DOD.
El dinero será destinado a la construcción del tramo de la valla, precisó.
“Estos fondos serán usados para apoyar la solicitud del DHS para construir 57 millas (91.7 kilómetros) de una valla peatonal de 18 pies (5.5 metros) de alto, construir y mejorar caminos, e instalar iluminación entre los sectores fronterizos de Yuma y El Paso, en apoyo a la declaración de emergencia nacional en la frontera sur de Estados Unidos, del15 de febrero”, explicó.
El DOD hizo así alusión a la declaración de emergencia emitida entonces por Trump, para el límite terrestre de 3,155 kilómetros que México y Estados Unidos.
El departamento informó, asimismo, que el propósito de la construcción radica en obstruir el tráfico de drogas hacia Estados Unidos.
En ese sentido, indicó que, sobre la base de esa declaración presidencial, cuenta con “la autoridad para construir caminos y vallas e instalar iluminación para bloquear los corredores de tráfico de drogas a través de las fronteras internacionales de Estados Unidos en apoyo de actividades antinarcóticas de las agencias federales encargadas del cumplimiento de la ley”.
Sin embargo, las redes narcotraficantes –en particular la dirigida por el mexicano Joaquín “El Chapo” Guzmán, recientemente condenado a prisión, en Estados Unidos- no sólo cruzan, principalmente el límite México-Estados Unidos, en superficie, sino también a través de elaborados túneles por debajo de la frontera binacional.
Para justificar la construcción del muro –una de las promesas centrales de su campaña electoral-, Trump alega la presencia de delincuentes entre los miles de migrantes indocumentados, principalmente del Triángulo Norte de Centroamérica –El Salvador, Guatemala, Honduras-, quienes han llegado a algunos sectores de la frontera, en el lado mexicano del límite.
Se trata de migrantes –incluidos niños y mujeres-, mayoritariamente de Honduras, quienes huyen de la violencia delictiva y la falta de oportunidades que padecen en sus países de origen.
Trump ha prohibido el masivo ingreso de esas personas, a territorio estadounidense, para lo cual ha militarizado sectores fronterizos, medida que se ha traducido en acciones de represión, por parte tropas estadounidenses, cuando centenares de migrantes –algunos, acompañados por niños-, han tratado de cruzar la frontera.