La diputada independiente Cynthia Córdoba expresó su agradecimiento público al artista puertorriqueño Bad Bunny tras su actuación en el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl L, celebrado ayer 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California.
En un espacio de un minuto en el Congreso, la legisladora destacó el valor cultural del espectáculo, la visibilidad para la comunidad latina y el impacto que tuvo la presentación en audiencias muy diversas.
“Quiero felicitar y dar gracias a Antonio Martínez Ocasio ¡Gracias por lo que hiciste ayer! ¡Gracias por presentar una América unida, libre de estereotipos y de prejuicios! ¡Gracias por mostrar que el trabajo construye dignidad y creatividad! ¡Gracias por recordar que América es más que Norteamérica y que todos juntos somos América!, dijo la legisladora en el Plenario.
La intervención de Bad Bunny —cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio— marcó un hito histórico: es el primer artista latino de habla hispana en encabezar en solitario el espectáculo del medio tiempo del Super Bowl, un escenario seguido por más de 135 millones de espectadores en todo el mundo.
El show, producido en conjunto por Apple Music, Rock Nation y la NFL, contó con invitados como Lady Gaga, Ricky Martin y Los Pleneros de la Cresta, y celebró la herencia cultural latina a través de puestas en escena y símbolos propios de la música urbana y tradicional.
Durante su presentación, Bad Bunny interpretó una serie de sus éxitos, introdujo elementos visuales que evocaron referencias a la vida cotidiana en Puerto Rico y Latinoamérica, y cerró con un mensaje de unión y diversidad.
El artista sostuvo un mensaje potente de inclusión y orgullo cultural, concluyendo el show con declaraciones como “God Bless America” acompañado por imágenes de banderas de distintos países del continente y la frase “Together we are America”.
El show de Bad Bunny no pasó desapercibido en el ámbito internacional.
Más allá de los elogios, la presentación también generó debates y reacciones encontradas, especialmente en los Estados Unidos, donde Donald Trump y figuras conservadoras calificaron la actuación como “uno de los peores halftime shows” o cuestionaron la elección del artista, en parte por el uso mayoritario del español y elementos culturales latinos en el espectáculo.


