George Rodríguez EP. La violenta crisis sociopolítica que hace cinco meses convulsiona a Nicaragua está generando la masiva deserción de estudiantes de las universidades del sector privado, informó, en declaraciones reproducidas este jueves, el presidente del Consejo Superior de Universidades Privadas (Cosup), el académico Adán Bermúdez.
Aproximadamente cincuenta por ciento del estudiantado de esos centros educativos nicaragüenses ha abandonado las aulas, indicó Bermúdez, citado por el diario local La Prensa.
Las catorce universidades acreditadas por el Cosup registraban unos 20 mil estudiantes matriculados, de los cuales alrededor de 10 mil abandonaron los cursos, de acuerdo con los datos proporcionados por el presidente de la entidad gremial.
Bermúdez explicó que la masiva deserción obedece a factores relacionados con la dramática situación nacional, tales como temor a desplazarse por las calles, pérdida de empleo propio o de sus padres, emigración a otros países –principalmente a la vecina Costa Rica-.
“Estamos en una situación en que hay que priorizar la comida, la salud”, de modo que “la educación queda relegada a un tercer término”, señaló.
El académico se refirió, en particular, al desempleo generado por el daño que, en el difícil contexto actual, ha sufrido economía nicaragüense.
“Es un elemento que también ha afectado la asistencia de los estudiantes”, lo que, a su vez, “ha obligado a las universidades a tomar medidas, reducir docentes, reducir gastos de luz, agua, gastos variables, para poder ajustarse a la nueva cantidad de estudiantes”, precisó.
Por su parte, dos estudiantes de la privada Universidad de Managua (UdeM), citadas por La Prensa, a condición de anonimato por temor a represalias, coincidieron en señalar que la situación de asistencia a clase en las universidades privadas comenzó a regularizarse en parte al inicio de setiembre, aunque la ausencia de alumnos es notoria.
Una de las universitarias indicó, a manera de ejemplo, que, antes de que estallarla la crisis, los grupos en las aulas eran integrados por hasta 50 alumnos cada uno, pero que actualmente apenas suman, en promedio, unos 10.
“Muchos de nuestros compañeros de clases se han tenido que ir fuera del país” y otros “están desempleados y ya no tienen con qué pagar la universidad”, señaló.
La otra alumna se refirió a la censura que, de hecho, impera en las aulas, en las que se evita algunos temas políticos –particularmente la represión antiopositora-, aun en carreras en las cuales la política es un área temática del programa de estudio.
“Hay profesores que no están impartiendo el tema de política, por ejemplo. En la carrera de Periodismo es algo básico, y ¿qué nos dijeron? ‘Aquí no vamos a tocar política’. Pero se debería de tocar”, indicó.
La crisis que golpea al país es, de hecho, excluida de cualquier mención, señaló.
“Hay como esa censura de no poder decir lo que pensamos”, ya que “podemos hablar temas políticos, pero no la situación sociopolítica que está pasando ahorita el país”, puntualizó.
Entretanto, en la también privada Universidad de Ciencias Comerciales (UCC), la deserción estudiantil ha reducido la matrícula original –de aproximadamente cinco mil alumnos- a alrededor de 2200, según datos que proporcionó la rectora de ese centro educativo, Ivania Toruño.
Los estudiantes quienes se mantienen matriculados participan en las clases por la vía de plataformas electrónicas y otras modalidades, señaló Toruño, también citada por el diario matutino de circulación nacional.
“Muchos estudiantes ya no regresarán porque sus padres perdieron su empleo, otros han tenido que irse fuera del país, y esas situaciones dejan un vacío en la universidad, una matrícula de alguien que desertó y que nosotros ya contábamos con ese estudiante”, explicó.
La situación está afectando a la población en general, señaló la académica.
“Todos hemos salido afectados, y lo que más deseamos los nicaragüenses es poder volver a la normalidad, pero después de haber ocurrido todo lo que pasó en el país es imposible volver a la normalidad”, reflexionó.
No obstante, y si bien han tenido que implementar medidas de emergencia –recorte de personal, impartición de clases en línea, reducción de gastos operativos, entre otras-, la posible incorporación de nuevos estudiante en el período de matrícula, en febrero del año próximo, se presenta como decisivas para las universidades privadas.
La violenta crisis sociopolítica estalló el 18 de abril, a raíz de un fallido decreto presidencial que procuraba reformar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
Retirado el decreto, la creciente protesta generalizada se centró en la masiva exigencia popular de que Ortega y Murillo renuncien a sus respectivos cargos –demanda que la pareja gobernante se ha negado a aceptar-.
La represión policial y parapolicial con la que el gobierno viene enfrentando las manifestaciones opositoras ha cobrado aproximadamente 500 vidas, y generado miles de heridos, detenidos, y desaparecidos.
La crisis también ha causado daño en gran escala a la economía nacional, lo que, según diversos cálculos, incluye el cierre de un alto número de medianas y pequeñas empresas, y la consecuente pérdida de cientos de miles de empleos.
Asimismo, la dramática situación ha determinado que miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la vecina Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.


