Los aspirantes a la Presidencia de la República se enfrentan a la apatía del electorado por los partidos políticos, lo que les genera el reto de hacer crecer su nombre por encima del partido en que militan.
De acuerdo con la última encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP), la simpatía partidaria va de caída en caída.
“En esta coyuntura, el 83% de las personas consultadas indican no tener simpatía partidaria y el 17% restante sí indica tener vínculos con alguna agrupación política. Entre quienes reportan sí tener simpatía hacia algún partido político, los casos más mencionados fueron: 39% al PPSD, 29% al PLN, 18% al PUSC, 3% al FA, 6% al PLP, 2% a NR, 2% al PAC y 1% Otros.
Esto plantea una serie de escenarios políticos, donde tomando en cuenta el adagio de que “el fin justifica los medios”, es claro que los partidos políticos han enfrentado mal el escenario de comunicación digital que se ha consolidado en los últimos 15 años, al punto que la credibilidad y simpatía partidaria ya no es un valor fundamental para llegar a un puesto e poder político.
El personalismo y la marca personal de cada aspirante pesa más que los colores partidarios.
Esta situación quedó patente en las últimas elecciones, cuando el actual presidente de la República, Rodrigo Chaves Robles, alcanzó la Presidencia de la República con la modesta divisa del Partido Progreso Social Democrático, mismo que ahora ya no lo considera uno de sus partidarios.
Aún así, Chaves mantiene un apoyo importante en el mercado electoral y aunque no se pueda manifestar al respecto, no deja pasar la oportunidad para debilitar y enviar golpes narrativos a los partidos tradicionales.
Esta es una manera de consolidar su posoción electoral, y sus colaboradores en el Congreso hablan de mantener su “proyecto político”, más allá de consolidar el nombre de un partido político.