George Rodríguez EP. La comunidad internacional de valerse de la diplomacia y la mediación para ayudar a dar solución a la dramática situación que hace más de seis meses afecta a Nicaragua, planteó, este viernes, el presidente costarricense, Carlos Alvarado.
Se trata de instrumentos idóneos a ser usados en la búsqueda de salida a la violenta crisis sociopolítica que golpea a ese país centroamericanos, indicó Alvarado, al participar en la XXVI Cumbre Iberoamericana, que se lleva a cabo en Guatemala.
“Solicitamos hoy, a la comunidad internacional, hacer uso de la diplomacia, el multilateralismo y la mediación como herramientas válidas frente a los graves acontecimientos que se conocen”, señaló.
Es necesario consolidar la democracia en un país cuyo pueblo ansía la vigencia de una sociedad justa, en la que impere el diálogo, expresó el mandatario.
“El dialogo ha quedado como un eco que retumba únicamente en los corazones de quienes hoy lloran con dolor por una sociedad justa, igualitaria, donde existan para todos, oportunidades de dialogo franco y sincero, para lograr así una democracia, acorde con los valores y estabilidad regional, que se ha venido construyendo”, reflexionó.
Alvarado aludió así al fracasado Diálogo Nacional que, promovido por el gobierno, con la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) como mediadora y testigo, fue instalado en mayo pero interrumpido aproximadamente un mes después.
El objetivo declarado del diálogo era la búsqueda de solución negociada a la crisis que ha cobrado centenares de vidas.
“En un mundo que duda, nos corresponde hoy, a quienes estamos aquí reunidos, con empatía y amor, con inteligencia y razón, pero sobre todo con coraje, dar el ejemplo con acción”, indicó el presidente, quien afirmó que “nos encontramos sumamente preocupados y dolidos por lo que ocurre en la hermana República de Nicaragua”.
Estallada el 8 de abril, la crisis presenta, hasta ahora, saldo de por lo menos 528 víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño considerable a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la limítrofe Costa Rica-.
Las manifestaciones masivas y pacíficas, que vienen realizándose en apoyo a la exigencia de que el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien, son reprimidas por agentes policiales –mayoritariamente antidisturbios- y grupos parapoliciales.
La represión antiopositora se lleva a cabo lo mismo en general, contra manifestaciones callejeras y otras actividades públicas, que selectivamente, mediante la captura y la desaparición de opositores quienes son blanco de búsqueda individual.
La reunión regional de gobernantes se lleva a cabo los días 15 y 16 de noviembre en la ciudad de Antigua, a unos 45 kilómetros al suroeste de la capital de Guatemala, previéndose la participación de una veintena de jefes de Estado y de gobierno así como unos cuarenta altos funcionarios de organismos internacionales.



