Sin ello, todo lo demás será retórica vacía. Podrá haber mil reuniones, conferencias, conversatorios, congresos, festivales y conciertos africanos, por lo que resta del presente siglo y todo seguirá igual o tal vez la situación se empeore.
Tampoco sería sensato tratar de inventar lo que ya está inventado, creando nuevas organizaciones con el propósito de proveer espacios inmediatos de representatividad, a la complacencia de egos inflados, incluyendo quizás el mio propio.
Aunque desconocido para la mayoría de los costarricenses; existe una Organización Afro Costarricense, con casi un siglo de trayectoria y experiencia acumulada, funcionando por muchas décadas en forma silenciosa y en el anonimato, por razones de estrategia y seguridad.
Esta organización es la U.N.I.A. (Universal Negro Improvement Association), cuya estructura organizativa y Estatutos se encuentran bajo un proceso de revisión y actualización, para adecuarlos a las realidades de la situación actual de los Afrocostarricenses.
Tenemos una tarea fundamental que cumplir; afiliar al mayor número posible de Afrocostarricenses a esta organización, y fortalecer sus estructuras organizativas y administrativas mediante el trabajo voluntariado.
Cuando mis compatriotas estén dispuestos a enfrentar ese reto, es cuando romperemos las cadenas de los simposios, congresos, conversatorios y festejos.
Sólo entonces, seremos capaces de ver la luz que alumbra al final del túnel, que nos guiara hacia una sociedad donde la diversidad entre sus habitantes, no sea un motivo de obstáculo alguno, para desarrollo pleno de las personas y sus comunidades.
Aunque mis palabras hoy podrían caer en el oído sordo de mis contemporáneos, eso no importa, porque no es sólo para ellos, sino también para la posteridad; una contribución a la lucha que futuras generaciones de Afrocostarricenses tendrán que emprender con sacrificios, valentía y determinación.
Nada vendrá fácil.
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