George Rodríguez EP. La solución a la violenta crisis política que afecta a Nicaragua implica que el gobierno de ese país cumpla las recomendaciones que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) formuló el mes pasado, de acuerdo con lo planteado hoy, en la Organización de Estados Americanos (OEA) por el presidente costarricense, Carlos Alvarado.
Sin perjuicio del llamado de la comunidad internacional, y no obstante los esfuerzos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), el Diálogo Nacional por la pacificación del país, con mediación eclesiástica, continúa suspendido, mientras la violencia callejera continúa, indicó Alvarado, en su mensaje al Consejo Permanente de la organización continental.
En opinión del mandatario costarricense, para superar la crisis, “se requieren signos claros de una verdadera voluntad de diálogo y compromiso con un cronograma de trabajo”.
Al destacar la histórica defensa costarricense de las garantías fundamentales, el presidente reafirmó el compromiso del país con el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, y subrayó la responsabilidad de cada Estado en cuanto a atender las necesidades de sus habitantes, garantizando su bienestar general, así como su seguridad y su integridad.
Las naciones integrantes de la OEA deben dialogar sobre los diferentes temas que afectan a la región, lo que incluye el “rompimiento de la democracia o el irrespeto a los derechos humanos, cuestiones fundamentales que debemos asumir con la severidad, responsabilidad y compromiso que implican, así como con el más ferviente reclamo por la justicia”, advirtió.
En ese sentido, el mandatario centroamericano sugirió el uso de los instrumentos que proporciona el multilateralismo para aportar lo que describió como respuestas claras y contundentes en la búsqueda de soluciones a situaciones de crisis.
Alvarado, quien también se refirió a temas de seguridad, ambientales, de equidad de género, entre otros, formuló las declaraciones mientras en Nicaragua persiste la violenta crisis política estallada el 18 de abril.
Los choques entre la oposición de mayoritarios sectores de la sociedad civil –que mantiene los “tranques” (bloqueos carreteros), centenares de barricadas en calles de barrios a nivel nacional, masivas manifestaciones antigubernamentales- y efectivos policiales antimotines así como civiles armados, han cobrado más de 130 vidas y generado miles de heridos, detenidos y desaparecidos.


