George Rodríguez EP. El ultraderechista presidente brasileño, capitán retirado Jair Bolsonaro, comprobó que la nororiental ciudad estadounidense de Nueva York no es lugar para la opresión, aseguró, este sábado, el alcalde neoyorquino, Bill de Blasio, en alusión a la cancelación de un homenaje que la Cámara de Comercio Brasileña-Estadounidense (Brazilian-American Chamber of Commerce) había programado para el mandatario sudamericano.
“Jair Bolsonaro termina de saber, de mala manera, que los neoyorquinos no ignoran la opresión. Le retamos su prejuicio. Huyó. No es sorprendente –los matones por lo general no soportan un puñetazo. @jairbolsonaro Que te vaya bien. Tui odio no es bienvenido aquí”, escribió el alcalde, en la red social Twitter.
En cuanto a la conducta prejuiciosa en general, del impopular mandatario brasileño, De Blasio hizo alusión a la públicamente conocida homofobia del gobernante, y a su actitud agresiva, entre otros sectores poblacionales, contra la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, transgéneros e intersexuales (Lgbti), y a su política antiecológica.
“El ataque de .@jairbolsonaro contra los derechos LGBTI y sus planes destructivos para nuestro planeta son reflejados por demasiados líderes –incluidos muchos aquí en nuestro país. TODOS deben ponerse de pie, denunciar y luchar contra ese temerario odio”, tuiteó, además.
El alcalde aludió así a la frustrada participación de Bolsonaro en una cena de gala, programada para el 14 de mayo, durante la cual sería declarado “Persona del Año”.
El homenaje fue organizado por la cámara de comercio, para desarrollarse en el Museo Estadounidense de Historia Natural (American Museum of Natural History), uno de los íconos de la ciudad.
El anuncio, formulado meses atrás, generó una inmediata e intensa campaña de oposición, por parte de organizaciones de sociedad civil –incluidas agrupaciones de derechos humanos y ambientalistas, lo mismo estadounidenses que brasileñas-, lo que determinó que el museo indicase que no sería sede de la actividad, y que diversas empresas retirasen su patrocinio al homenaje.
En tal contexto, el portavoz presidencial brasileño, general Otávio do Rêgo Barros, informó, el 3 de mayo, que Bolsonaro desistió de asistir al homenaje.
El presidente tomó la decisión “ante la resistencia y los ataques deliberados del alcalde de Nueva York y de la presión de los grupos de interés sobre las instituciones que organizan, patrocinan y acogen en sus instalaciones anualmente el evento”, afirmó el militar.
Al respecto, el ex candidato presidencial brasileño Fernando Haddad, calificó de vergonzoso, para Bolsonaro, el retiro de los patrocinios al homenaje, y mencionó, específicamente, dos –sumados al anunciado por el museo-.
“Verguenza sin fin: La compañía aérea Delta Airlines y la consultora Bain & Company desistieron de apoyar la premniacxión de ‘Persona del Año’, promovida por la Cámara de Comercio Brasil-Estados Unidos. Motivo: el homenajeado”, escribió, el 1 de mayo, en la red social Twitter.
Dos días después, en un juego de palabaras referido a que la premiación de la cámara es, frecuentemente, mencionada como “personalidad del año”, Haddad ridiculizó a Bolsonbaro.
“Personulidad del Año”, tuiteó el ex candidato presidencial por el izquierdista Partido de los Trabajadores (Partido dos Trabalhadores, PT), quien perdió la votación, llevada a cabo en dos rondas, en octubre del año pasadio, ante Bolsonaro, pstulado por elderechista Partido Social Liberal (PSL) -del que fue dipoutado durante tres décadas-.
Mediante ese tuit, Haddad se sumó a las críticas que cuestionan la capacidad de Bolsonaro para ejercer la presidencia.
Un ejemplo de ello fue generado por una niña brasileña quien, recientemente, se negó a saludarlo, durante una actividad oficial, con un grupo de escolares, en el Palacio del Planalto –la sede del Poder Ejecutivo-, en Brasilia, la capital del país sudamericano, en el marco de la Semana Santa, de acuerdo con versiones periodísticas locales.
Al informar sobre el hecho, la revista brasileña Fórum indicó que “la popularidad de Jair Bolsonaro, que viene cayendo en cada encuesta divulgada, está en descenso aun entre los niños”.
Habiendo asumido el cargo, en enero, con un nivel de aceptación de 67 por ciento, la popularidad del capitán retirado registra un desplome a aproximadamente la mitad, de acuerdo con los resultados de la encuesta de opinión que la empresa Datafolha llevó a cabo para cubrir los primeros cien días del mandato.
Esos números ubicaron en apenas alrededor de 32 por ciento las opiniones de que el trabajo de Bolsonaro es “bueno”, mientras un 33 por ciento lo califico de “regular”, y aproximadamente 30 por ciento lo describió como “malo o pésimo”.
Por otra parte, en una confesión al personal del Palacio del Planalto, durante una actividad gubernamental llevada a cabo el 5 de abril, el cuestionado mandatario admitió que su destino no era ocupar la presidencia brasileña, cargo al cual dijo que no creyó que llegaría.
“No nací para ser presidente”, expresó Bolsonaro, para agregar que “nací para ser militar”.
El mandatario, los primeros 100 días de cuya gestión se cumplieron el 10 de abril, confesó que le resulta excesivamente pesada la carga de problemas que enfrenta en el desempeño del cargo.
“Yo me pregunto, miro hacia Dios, y me pregunto: ‘Dios Mío! Qué hice yo, para merecer esto? Es sólo problemas’”, aseguró, para agregar que “confieso que nunca esperaba llegar a la situación en la que me encuentro”, lo que atribuyó a que “yo tenía, de nuestro lado, a Dios”.
Tres días después, el sociólogo brasileño Jessé Souza analizó el comienzo de la gestión presidencial de Bolsonaro, en el artículo de opinión que, titulado “Los 100 días de un idiota en el poder” (“Os 100 dias de um idiota no poder”), publicó el medio electrónico local Brasil 247.
Tras enumerar una larga serie de errores cometidos por el mandatario, Souza llegó a la conclusión de que Bolsonaro actúa por impulsos y desconectado de la realidad.
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