George Rodríguez EP. La asesora de la vicepresidenta y canciller Costarricense, Epsy Campbell, renunció este lunes al cargo, luego de severos cuestionamientos por parte de diputados quienes objetaron el vínculo familiar que une a ambas.
Catherine Rivera Mc Kinley ahijada de Campbell, quien se desempeñaba como asesora de la jerarca gubernamental en la cancillería, indicó, en una carta de dos páginas dirigida a la alta funcionaria, que se su renuncia es inmediata e irrevocable.
“Con profundo convencimiento en el trabajo que se está llevando a cabo desde la Cancillería, con la frente en alto, y el sentimiento del deber cumplido, me permito presentarle mi renuncia irrevocable al cargo de asesora a partir del día lunes 29 de octubre de 2018”, indicó.
Mc Kinley denunció, al referirse a los cuestionamientos formulados respecto a su designación, actitudes racistas, de parte de sectores nacionales –a los que no identificó-, derivadas del hecho de que Campbell es afrodescendiente.
“Hoy, cuando distintos sectores del país no están conformes con que una mujer negra dirija las relaciones internacionales del país, yo no voy a permitir que usen mi nombre, mi experiencia y tampoco mis conocimientos, para que se enciendan las voces de odio, resentimiento y alevosía”, afirmó.
La dimitente escribió, asimismo, que ha sido, durante meses, víctima de lo que describió como una campaña mediática de desprestigio personal.
“Desde hace meses he sido víctima de una campaña de desprestigio por parte de algunos medios de comunicación de circulación nacional, en donde injustamente se ha circulado información falsa acerca de mi integridad y recientemente la de mi familia”, indicó.
Se procuró, por esa vía, desacreditar su herencia étnica y familiar, planteó.
Esa campaña ha tenido “la clara intención de ensuciar mi imagen y desacreditar todo el esfuerzo personal y profesional, al igual que el legado histórico heredado de mi abuelo afrodescendiente a través del apellido Mc Kinley, del cual me siento orgullosa y reivindico todos los días”, aseguró.
La dimisión de la ex asesora ministerial ocurrió cuatro días después de la comparecencia de Campbell en la parlamentaria Comisión de Control de Ingreso y Gasto Público.
La jerarca gubernamental fue objeto, en la sesión de trabajo del 25 de octubre, de severas críticas en materia de nombramientos, las que refutó al afirmar que las designaciones realizadas en lo que va de su gestión, iniciada en mayo, se ciñen a los principios de ética y transparencia.
“Todas mis actuaciones están sometidas al control interno de la Cancillería y al escrutinio público. He sido consistente a lo largo de toda mi trayectoria en defender la transparencia, la ética en la función pública y la rendición de cuentas. Por eso, jamás actuaría en contra de mis principios”, dijo Campbell.
Los procesos de designación se han ceñido a las disposiciones legales en la materia y al principio de transparencia, aseguró la funcionaria.
Las designaciones están “legalmente sustentadas, éticamente coherentes y totalmente transparentes”, aseguró la canciller, quien ha sido objeto de cuestionamientos, por parte de diputados opositores, en esa materia.
A los cuestionamientos referidos, específicamente, a la designación de Mc Kinley como asesora ministerial, Campbell subrayó que el nombramiento se enmarcó en un estricto análisis de idoneidad.



