Aarón Chinchilla EP. | Un relator especial de la Organización de Naciones Unidas (ONU) asegura que Brasil está al borde de un camino ambiental “trágico” ya que ignora su obligación de proteger al pueblo contra la exposición a sustancias tóxicas y desechos peligrosos, está eliminando ministerios e instituciones cruciales en defensa del ambiente, además que restringe la financiación programas claves y ataca personas que luchan en defensa del equilibrio ambiental.
Luego de una visita de dos semanas, Baskut Tuncak, relator especial sobre las implicaciones de derechos humanos de las sustancias tóxicas, aseguró que el país sudamericano está retrocediendo, gracias a un sentido “maligno” de impunidad entre los perpetradores que envenenan al público, toman sus tierras y destruyen el medio ambiente.
Asimismo, consideró que Brasil está desmantelando sus ya debilitadas instituciones ambientales.
“A raíz de una serie de horribles crímenes ambientales, desde el colapso mortal de presas de relaves hasta una epidemia de intoxicaciones por pesticidas, uno esperaría ver al país promulgar los más estrictos controles ambientales y laborales para sustancias y desechos peligrosos”, dijo el experto.
Tuncak destacó el colapso de dos represas en 2015 y 2019. El primero fue operado por una empresa conjunta de Vale y BHP Billiton: su colapso mató a 18 personas e impactó la vida de más de tres millones, incluidas las comunidades indígenas y tradicionales; el segundo, que involucra a una de las mismas compañías, Vale, mató a casi 300 personas.
“Después de años de negación por parte del Gobierno y las empresas involucradas, los impactos de la exposición al lodo tóxico del desastre de 2015 ahora son visibles y continúan vinculados a problemas de salud, y, sin embargo, las compañías continúan abusando de su influencia para prevenir que la información de seguridad y salud vea la luz del día”, dijo el relator especial.
Agregó que Brasil ignora su obligación constitucional de proteger los derechos humanos de la ciudadanía contra la exposición a sustancias tóxicas y desechos peligrosos: está eliminando ministerios cruciales, restringiendo la financiación para funciones esenciales, acabando con programas clave, reduciendo el espacio cívico y no aplicando las leyes y decisiones judiciales existentes para proteger a la población.
“Al mismo tiempo, criminaliza y ataca a las personas que luchan valientemente para defender sus derechos a la vida, la salud y el equilibrio ambiental, entre otros derechos humanos reconocidos en la Constitución de Brasil.
Tuncak aseguró que Brasil continúa permitiendo el uso de docenas de pesticidas altamente peligrosos que han sido prohibidos por muchos otros países.
“Las acciones e inacciones del Gobierno han desatado una ola catastrófica de pesticidas tóxicos, deforestación y minería que envenenarán a las generaciones a menos que se tomen medidas rápidas para poner a Brasil en el camino hacia el desarrollo sostenible”, aseguró.
Tunack aseguró que la relación entre el Gobierno y la sociedad civil es crucial para mejorar el difícil escenario que observó y además, debe existir un cambio radical en pro de Brasil.
El Relator Especial presentará sus conclusiones y recomendaciones completas al Consejo de Derechos Humanos de la ONU en septiembre de 2020.


