Aarón Chinchilla EP. | La Fiscalía Adjunta contra la Trata de Personas y el Tráfico Ilícito de Migrantes consiguió que el Tribunal Penal del II Circuito Judicial de San José ordenara medidas cautelares contra un hombre de apellidos Brenes Villalobos, sospechoso de los presuntos delitos de tráfico ilícito de migrantes y abandono de incapaz.
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Según informó el órgano judicial, las medidas en contra de Brenes, quien fungía como ex sacerdote de la diócesis de Tilarán, fueron acogidas por el Tribunal penal y a partir de ahora, el imputado deberá firmar una vez al mes, entregar el pasaporte, tendrá impedimento de salida del país y prohibición de comunicarse con el ofendido; estas medidas tendrán vigencia por un plazo de al menos seis meses.
El pasado 06 de noviembre, el Juzgado Penal de Turno Extraordinario del I Circuito Judicial de San José rechazó la solicitud planteada y dejó al imputado en libertad sin medidas cautelares, por lo que la Fiscalía planteó una apelación, cuya audiencia arrojó dicho resultado.
Brenes fue detenido ese día en Sardinal de Guanacaste, como sospechoso de abandonar a su sobrino menor de edad en el desierto de Arizona, Estados Unidos (EE.UU.), específicamente en el sector fronterizo conocido como Luckville.
El año pasado, la Fiscalía abrió expediente para investigar los hechos ocurridos el 18 y 19 de junio del 2018. En concreto, el ahora detenido llevó a su sobrino hasta México vía aérea el 18 y mediante vuelo interno se dirigieron hacia Hermosillo, capital del estado de Sonora, (a 287 kilómetros de la frontera con Estados Unidos). Posteriormente, el 19 avanzaron a través del desierto y lo dejó en un sitio abandonado, atentando contra su vida y salud.
Según autoridades estadounidenses, cuando los agentes de migración encontraron al menor de seis años caminando solo en medio de la nada, lo detuvieron y él les indicó que su tío le había dado instrucciones para continuar el trayecto, donde sería rescatado por alguna persona. Un día después, Brenes ingresó a Costa Rica.
Ante tal situación, lo interceptaron y el consulado de Costa Rica en EE.UU. contactó a la madre del menor para entregarle al niño. El menor salió de forma regular de Costa Rica, con el permiso de salida correspondiente y pasando los controles migratorios.

