Aarón Chinchilla EP. | Los Gobiernos de Paraguay y Bolivia anunciaron que estarán trabajando de manera mancomunada para frenar los incendios forestales que se registran en cerca de la frontera entre ambos países.
Leer Más: Bolsonaro: “Brasil no tiene recursos para combatir los incendios en la Amazonía”
Según manifestó el ministro de Medio Ambiente y Agua de Bolivia, Carlos Ortuño al medio local Abya Yala, el gobierno plurinacional ha estado en contacto con su homólogo de Paraguay para implementar acciones conjuntas para extinguir los siniestros y en la misma línea, se realizará un monitoreo permanente a la calidad del aire en las regiones donde se registran incendios
En el caso de Bolivia, hasta ahora, se registran incendios en la Chiquitanía, en Santa Cruz y zonas varias del oriente, las cuales, han arrasado más de 500.000 hectáreas de bosques, cultivos y pastizales. En el caso de la reserva boliviana Ñemby Guasu, que colinda con la frontera de Paraguay, se perdieron unas 193.000 hectáreas y distintas organizaciones ambientalistas señalaron que el daño ecológico es incalculable, debido a que se estima la perdida de más de 500 especies de fauna, incluidas algunas endémicas.
Incluso, el Colegio de Ingenieros Agrónomos de Santa Cruz, señaló que para reparar todo el daño ecológico ocasionado, la naturaleza necesitaría unos 200 años. Adicional a ello, al menos 1.817 familias y más de 700 mil hectáreas de bosques y pastizales fueron afectadas por los incendios.
En el caso de Paraguay, el Senado aprobó un proyecto de ley que declara emergencia ambiental a los departamentos de Alto Paraguay y Boquerón y con ello, todas las instituciones del Ejecutivo y los gobiernos departamentales deberán adoptar todas las medidas correspondientes para cooperar con los productores y pobladores de la zona afectada, además de dirigir esfuerzos para extinguir los focos de incendio y proteger las reservas naturales en el “Pantanal”, incluida la la reserva Los Tres Gigantes y el Parque Nacional Río Negro.
El siniestro en la República guaraní ya afectó a casi de 40.000 hectáreas de bosques y superficie ganadera del Chaco paraguayo y varias comunidades, además de un grupo amplio de personas fueron atendidas, puesto que presentaron problemas respiratorios y conjuntivitis, a consecuencia de la densa humareda.


