George Rodríguez EP. El poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal dedicó este sábado, al pueblo de Nicaragua, el Premio Internacional Mario Benedetti a la lucha por los Derechos Humanos y la Solidaridad que le fue otorgado, un día antes, por su labor en defensa de los derechos humanos.
La distinción es otorgada anualmente por la fundación que lleva el nombre del poeta y novelista uruguayo Mario Benedetti (1920-2009), y el anuncio correspondiente a 2018 fue formulado en coincidencia con el 98 aniversario del nacimiento del escritor sudamericano.
“Este premio es para el pueblo de Nicaragua, que sufre represión, y en su nombre lo recibo”, dijo Cardenal, a la Agencia Alemana de Prensa (Deutsche Presse Agentur, DPA), y agregó que “tengo mucho sufrimiento por la represión que estamos viviendo”.
El escritor aludió así a la violenta crisis sociopolítica que hace casi cinco meses convulsiona a ese país centroamericano, con saldo de centenares de víctimas fatales y miles de heridos y detenidos.
Citada por DPA, la presidenta de la fundación, Hortensia Campanella, explicó que la defensa de los derechos humanos llevada a cabo por Cardenal, de 93 años, fue un componente determinante en la decisión de otorgarle el premio correspondiente a 2018.
“Se tuvo en cuenta la larga trayectoria de Cardenal al servicio de los más vulnerables, y su profundo compromiso con los derechos humanos”, precisó Campanella.
En cuanto a la posibilidad de que viaje a Montevideo, la capital uruguaya, donde se ubica la sede de la fundación, el nicaragüense indicó que ello dependerá de su estado de salud.
“Por mi salud es muy difícil hablar de eso ahora, pero me siento muy honrado. Si puedo viajar, por supuesto que iré”, aseguró el sacerdote, quien no precisó la fecha de entrega del galardón.
La Fundación Mario Benedetti, cuya actividad se desarrolla en las áreas de derechos humanos y cultura, otorga desde 2013 el premio internacional.
El primer galardonado con el premio es el activista indígena estadunidense Leonard Peltier, de la nación Lakota, y dirigente del Movimiento Indígena Americano (American Indian Movement, AIM).
Peltier cumple, desde 1977, condena a prisión perpetua acusado de haber abatido, en un tiroteo en una reservación indígena, a dos agentes del Buró Federal de Investigación (Federal Bureau of Investigation, FBI)
Más recientemente, el teólogo y ex sacerdote brasileño Leonardo Boff recibió en 2017 la distinción.
Boff es uno de los principales promotores de la Teología de la Liberación, corriente religiosa que data del final de la década de 1960, entre cuyo conceptos centrales figuran la opción preferencial por los pobres, y la liberación como toma de conciencia ante la realidad socioeconómica latinoamericana, y ante la necesidad de eliminar la explotación y la falta de oportunidades a nivel mundial.
Cardenal, uno de los mayores defensores latinoamericanos de la Teología de la Liberación, fue ministro de Cultura durante el gobierno revolucionario (1970-1990) nicaragüense del nuevamente gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN).
Por su incorporación a la Teología de la Liberación, y por su desempeño como ministro durante el gobierno de la Revolución Popular Sandinista, Cardenal fue castigado, en 1984, por el entonces papa, Juan Pablo II, quien le prohibió el ejercicio del sacerdocio.
La sanción fue también aplicada a su hermano Fernando Cardenal y a Miguel D’Escoto, respectivamente ministro de Educación y canciller del gobierno revolucionario.
El castigo fue levantado tres décadas después –en 2014- por el papa Francisco -aunque Ernesto Cardenal ha manifestado que el levantamiento de la suspensión sacerdotal fue aplicada solamente a D’Escoto-.
Pasado el período del gobierno revolucionario, Cardenal se distanció del FSLN, por discrepancias de principios con la conducción frentista, al igual que otros dirigentes y militantes históricos de la agrupación originalmente guerrillera -entre ellos el escritor y ex vicepresidente (1985-1990) Sergio Ramírez-.
En el contexto de la violenta crisis sociopolítica que hace casi cinco meses golpea a Nicaragua, Cardenal ha calificado de dictadura al gobierno conducido por el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo.
La dramática situación estalló el 18 de abril, a causa de un decreto presidencial que apuntaba a reformar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).
El retiro, días después, del decreto, determinó que la masiva protesta popular ya en desarrollo se enfocase en la actual exigencia de que Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, renuncien a sus respectivos cargos.
La respuesta de la pareja gubernamental ha consistido en intensificar la represión tanto policial como parapolicial, acciones que han cobrado alrededor de 500 vidas, y generado más de dos mil heridos, detenidos y desaparecidos.
La crisis también ha causado daño considerable a la economía nacional, lo que, según diversos cálculos, incluye el cierre de un alto número de medianas y pequeñas empresas, lo mismo productivas que de servicios, y la consecuente pérdida de cientos de miles de empleos.
Asimismo, ha determinado que miles de nicaragüenses emigren, principalmente hacia la vecina Costa Rica -donde más de veinte mil personas han solicitado refugio-.



