Redacción | EP. Las Naciones Unidas (ONU) suspendió la ayuda humanitaria a Siria después de que un convoy fuera atacado, cobrando la vida de por lo menos uno de sus trabajadores y un número indeterminado de civiles.
La ONU, quien ha condenado enérgicamente el ataque sufrido este lunes en Urum al-Kubra, al noroeste de Aleppo, advirtió que podría estar ante un posible crimen de guerra.
En conferencia de prensa en Ginebra, el portavoz de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), Jens Larke, expresó gran indignación tras el suceso y advirtió que podría clasificarse como una atrocidad según las leyes internacionales.
”Si se confirma que este cruel ataque tenía como objetivo intencionado a los trabajadores humanitarios, podría constituir un crimen de guerra. Insto a que se abra una investigación imparcial e independiente de este suceso mortal”, manifestó Laerke.
Según la ONU, el convoy tenía todos los permisos en regla y estaba formado por 31 camiones cargados con alimentos y medicinas destinados a proveer ayuda a unas 78.000 personas.

