Los nuevos liderazgos en los distintos partidos políticos debemos convertirnos en generadores de grandes consensos: ese es nuestro reto. A lo largo y ancho del nuestro territorio miles de costarricenses trabajan juntos diariamente, sin distingos de ninguna índole, de manera desinteresada por el bienestar de sus comunidades, de sus organizaciones y del país. Nos corresponde ahora a las dirigencias políticas honrar esa larga tradición de nuestro pueblo y asumir con determinación, el desafío de la convergencia social, productiva y partidaria que nos libre del estancamiento que tanto afecta a Costa Rica.
Debemos tener confianza en estos hombres y estas mujeres, que desde los más plurales espacios sociales y productivos son capaces de crear equipos de trabajo para proponer soluciones a los grandes desafíos nacionales. Desafíos que, como la desigualdad creciente en la distribución de la riqueza, la violencia en todas sus manifestaciones, la corrupción rampante, o el debilitamiento progresivo de las instituciones del Estado, amenazan el pacto social construido por nuestro pueblo desde la década de 1940, que otorgó a muchas generaciones la oportunidad de progresar y de hacer realidad sus aspiraciones en una sociedad solidaria que se gestó en el marco del Estado Social de Derecho.
No podremos ponernos de acuerdo en todo. Discrepar también es parte del ejercicio democrático. Pero converger sí es posible en temas como el compromiso con un modelo de desarrollo que promueva la igualdad de oportunidades y la equidad, la mejora en la educación pública, la promoción del desarrollo sostenible, la preservación y fortalecimiento de nuestro sistema de seguridad social universal y solidario y particularmente de la Caja Costarricense del Seguro Social, en eliminar el exceso de trámites, que tanto daño le ha hecho al sano desarrollo de la empresa privada y al pueblo en general, en la definición de una política nacional de infraestructuras, en mejorar la seguridad ciudadana, en una adecuada administración de los fondos públicos y en la lucha frontal contra la corrupción. Sí logramos ponernos de acuerdo en cómo gestar ese modelo definitivamente habremos dado un paso trascendental en la historia política de nuestra nación.
Abogamos y nos comprometemos con la búsqueda de grandes acuerdos nacionales fundados en entendimientos capaces de trascender las banderías partidarias. Queremos promover esos acuerdos en lo programático y en los principios del buen gobierno que permitan evitar la impunidad. ¡Estamos trabajando con esos propósitos y estamos dispuestos a trabajar arduamente en distintos espacios que permitan concretar esos acuerdos por el bien de Costa Rica!
Para lograrlo se requiere de valor, voluntad política, coraje, humildad, perseverancia, espíritu generoso y plural y de mucha participación. Y sobre todo, la clara conciencia que los líderes políticos estamos frente a un reto que no sólo alude a la vocación de poder sino principalmente a un nuevo paradigma ético. Un paradigma que nos convoca a involucrarnos en la Política como uno de los principales espacios con que la sociedad democrática cuenta para preservar el Bien Común.
Creemos en el diálogo transparente y sincero como un instrumento de la buena política. Tenemos confianza en las y los costarricenses y la certeza de que nos corresponde dar un salto cualitativo para recuperar la confianza de los costarricenses en los políticos. Por ello seguiremos adelante creando puntos de encuentro para forjar esos grandes consensos y concretar propuestas. Fijamos nuestra esperanza en los nuevos liderazgos y en la participación de quienes deseen construir un país mejor.
Luis Guillermo Solis
PAC
Gerardo Alvarez Herrera
PUSC
Juan Carlos Mendoza García
PAC
Pedro Muñoz Fonseca
PUSC
Jorge Eduardo Sánchez Sibaja
PUSC
Roberto Suñol Prego
PUSC

