Rafael Ángel Herra maneja con astucia los tiempos y relatos con un lenguaje que pasa constantemente de lo lírico a lo soez, logrando así mantener la intriga en el lector que termina volviéndose un espectador o como lo expresa el mismo el voyeur de la vida de Juan de los manjares.
Este seductor, versado en las artes gastronómicas ve su vida amorosa involucrada en una serie de crímenes, tras el aparente fracaso del diseño de la modelo Flor Salvaje con la que pretendían lanzar al mercado continental una línea de lencería.
“Solo por los caminos del paladar se regresa al paraíso perdido, así ocurre en este caso criminal con sabor a cocina”.
En el desarrollo de la historia el narrador se convierte en un personaje más, conversa continuamente en curiosos cuestionamientos con el lector, creando una atmosfera de deseo que aumenta la curiosidad, y la emoción en las partes más interesantes, como él quien cierra la cerradura de la puerta para evitar que el lector siga observando.
“Lo repito no sin vergüenza: la literatura es el ojo de la cerradura: por ella, el mirón agazapado en el alma de todo lector echa miradas a la intimidad, al otro lado de la puerta”
La novela fue estrenada durante la pasada Feria Internacional del Libro de Costa Rica y su presentación será el próximo martes 16 de octubre a las 6:30 p.m., en el auditorio del Museo Calderón Guardia, los asistentes disfrutarán de lecturas del mismo a cargo de Arabella Salaverry y Luis Fernando Gómez.
Herra es filósofo y escritor costarricense con una amplia trayectoria académica. Entre sus obras de pensamiento están Violencia, tecnocratismo y vida cotidiana (1984), difundida en Canadá en traducción francesa, Lo monstruoso y lo bello (1988), Las cosas de este mundo (1990), Autoengaño: palabras para todos y sobre cada cual (2007), con próxima edición en francés. Como narrador, ha publicado los tomos de cuentos El soñador del penúltimo sueño (1983), Había una vez un tirano llamado Edipo (1983) y las novelas La guerra prodigiosa (1986), ya traducida al alemán, El genio de la botella (1990), Viaje al reino de los deseos (1992); además, cuenta con un libro de poemas: Escribo para que existas (1993) y su más reciente poemario La brevedad del goce

