La cédula fue entregada por la indígena Luisa Bejarano, quien hace 2 años fue agredida y sacada a la fuerza de la Asamblea Legislativa cuando junto a un grupo de indígenas demandaban la aprobación de la Ley de Autonomía de los Territorios Indígenas. Sin embargo, el diputado Víctor Granados no recordaba ese hecho, incluso le preguntó el nombre a Bejarano.
“Yo soy una de las personas que había dicho que no volvía a este lugar. Quiero ser sincera y clara; porque no es bonito cuando uno va a una casa y lo echan. O sea, si una palabra de ofensa le dicen a uno, eso hiere. ¡Cuánto más cuando a uno lo arrastran!. Aquí hubo lloros, lamentos, pero con todo eso hace 2 años los compañeros y yo fuimos sacados, aún cuando nos dijeron que la casa era de nosotros. Pero hoy estoy aquí porque se me invitó a una conferencia de prensa”, expresó la indígena Luisa Bejarano en una conferencia respaldada por las y los diputados del PAC, Carmen Muñoz, Juan Carlos Mendoza y Carmen Granados.
Bejarano espera que este año la Asamblea tome una decisión concreta respecto al proyecto de ley. Añadió que la cédula de la desvergüenza la otorgan por la manipulación, discriminación, indiferencia, desalojo, racismo, violencia, usurpación, violación de derechos humanos y desprecio a la que son sometidos los Pueblos Indígenas de Costa Rica.
La primera iniciativa para el reconocimiento de la autonomía de los Pueblos Indígenas se presentó en 1994. Hoy 18 años después continúa estancado en el Parlamento bajo la figura del proyecto de Ley de Autonomía de los Territorios Indígenas, expediente N° 14352.
Los Pueblos Originarios demandan la aprobación de ese proyecto, así como la recuperación de sus tierras, la elaboración de un plan indígena nacional de desarrollo y consensuar políticas públicas y programas específicos para sus comunidades.
“Efectivamente estamos celebrando un año más de los pueblos originarios indígenas que hagarra a la Asamblea Legislativa y al Poder Ejecutivo con grandes deudas históricas con los pueblos originarios. A los 500 y picos de años, desde el tiempo de la colonia y la desvergüenza que significó ese encuentro de cultura se suman ahora también 18 años desde que la primera iniciativa de ley entró a esta Asamblea Legislativa para justamente responder a los intereses y derechos ancestrales que estos pueblos tienen en sus territorios. Lamentablemente, esto no ha ocurrido y seguimos acá sin atender esa deuda, sin atender deberes y derechos que como Estado tenemos, expresó la diputada del PAC, Carmen Muñoz.
Sobre el Proyecto de Ley 14,352
El Proyecto de Ley de la Autonomía de los Pueblos Indígenas, expediente 14,352, nació hace más 18 años, cuando la Asamblea Legislativa ratificó el Convenio 169 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT).
Los puntos principales que establece ese convenio son la autodeterminación de estos pueblos para elegir su modelo de desarrollo, la obligación para el Estado de consultar cualquier proyecto que afecte a estas poblaciones, así como la protección de las culturas, las lenguas y los lugares sagrados de los pueblos, entre otras cosas.
La autonomía en Costa Rica viene a dar la oportunidad de una mejor relación con el Estado, a mejorar las capacidades de las comunidades indígenas para autogobernarse y establecer políticas de desarrollo en coordinación con el Estado mucho más eficientes. No se trata de un rompimiento con el Estado ni la creación un Estado dentro de otro, sino el reconocimiento de la diversidad en Costa Rica”, comenta Hugo Lázaro de la Asociación de Desarrollo de Rey Curré.
En caso de que el gobierno incumpla con ese convenio internacional, los indígenas pueden llevar el caso ante organismos internacionales como la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, que ubicada en Costa Rica.
Falta de voluntad política
Este 9 de agosto Día Internacional de los Pueblos Indígenas “no hay nada que celebrar” -dicen los indígenas- Viajaron hacia San José para recordar los dos años de la brutal agresión y desalojo que sufrieron en la Asamblea Legislativa en el 2010 y para mantener la lucha por recuperar sus territorios, por eso exigen la aprobación de la ley 14,352.
Para la diputada Carmen Muñoz, este es un tema de voluntad política y de entender que es un compromiso y una obligación de este Poder de la República aprobar el proyecto.
“Aquí se viene argumentando hace mucho tiempo el temor de aprobar el proyecto porque eso va a significar hacer la consulta sobre el proyecto hidroeléctrico Diquis. Está clarísimo que no es ese proyecto, es el compromiso cuando Costa Rica firma el Convenio 169 de la OIT lo obliga a esa consulta y por supuesto que aquí han estado dando atolillo con el dedo. Aquí no hay más que intereses mercenarios sobre esos territorios, los más ricos en biodiversidad del país”, aseveró Muñoz.
Aquel negro episodio de vergüenza nacional
Eran pasadas las 10 a.m. y un grupo de indígenas que había viajado desde varias zonas del país se reunieron frente al Congreso presidido por el Liberacionista Luis Gerardo Villanueva. Su demanda era la misma de hace 18 años; El Proyecto de Ley de la Autonomía de los Pueblos Indígenas, amparado en el Convenio 169 de la Organización Mundial del Trabajo (OIT).
Ese 9 de agosto del 2010 un grupo de indígenas tomó el Salón de los Expresidentes de la Asamblea para exigir la convocatoria del proyecto. Pidieron a los jefes de fracción que salieran a atenderlos, pero fueron expulsados por la seguridad la madrugada del día siguiente, no sin antes herir a varios de los demandantes. Ese día la dirigente indígena Luisa Bejarano, herida y tirada en el piso se aferró al cuerpo de la diputada del PAC, Carmen Granados para que los de seguridad no la echaran del recinto. “De por si ya no tengo nada que perder, no tengo casa y ahora ni tengo tierra”, dijo Bejarano, quien luego permaneció en el patio acompañada por la diputada.
Y auque lograron entregar una carta firmada por algunos diputados que apoyaban su demanda, el hecho marcó de forma negativa las relaciones de la Asamblea con los Pueblos Indígenas.

