Por Isaac Lerner, sociólogo y ensayista.
Estamos con el narco hasta el tuétano, pero no solo en el Poder Judicial… en todos los ámbitos.
La foto revelada luego de la captura del empresario chino-costarricense Goubin Tam Zhang —requerido en extradición por las autoridades de Estados Unidos— en la pura celebración del triunfo de Laura Fernández, posando junto a Pilar Cisneros, sumado a las relaciones del grupo criminal liderado por Alejandro Arias Monge, alias “El Diablo”, y otros grupos organizados, en temas de familia, romance y dinero con funcionarios judiciales, pone en evidencia que del país no solo está penetrado por el narco, lo vive día a día.
Es hora de quitarnos la inocente percepción de que estamos luchando como país contra el narco; la verdad es que se toma fotos con el poder en las victorias políticas y hace el amor con fiscales en despachos provinciales del Ministerio Público.
Aquí no se trata de señalar a unos o a otros; tanto en el oficialismo como en sectores importantes del Poder Judicial, y en el pasado, de otros grupos políticos, como el mismo Liberación Nacional, se han dado romances con el narco que solo reflejan la decadencia sistémica que vive el país.
El narco y su lavado nos respiran en la nuca, nos anuncian lavaderos de carros que son lavaderos de plata, comercios vacíos que facturan millones y miles de sociedades fantasma que sirven de pantalla para crear escudos fiscales y equipos de futbol de primera y segunda que están siendo investigados mientras lee esto.
Nos lo grita el contrabando, la narco economía que dolariza y presiona las bandas del Banco Central sin que deje de ser un secreto a voces.
Nos lo pone en evidencia la falsa paz de barrios y personajes políticos de asenso meteórico y riqueza automática y se derrama en las calles a modo de vendetas por territorios.
Solo la probidad y la información correcta permitirán bajar de las posiciones de poder a quienes, a partir de dinero y engaños, corrupción y promesas, han venido metiéndose en el tejido social de nuestro país con narcodólares de por medio.
Por si no nos hemos enterado, estamos jodidos. Y personalmente no veo que el Escudo de las Américas o el CACCO sean la solución. La mayoría de los países integrados en el foro impulsado por el secretario de Estado Marco Rubio y el presidente Donald Trump están en muy serios problemas éticos, relacionados con el narco.
No basta con la buena voluntad ni con discursos inflamados: urge fortalecer operativamente, con inversión real y recuperación de recursos, a los cuerpos policiales y de investigación del país, desde el Organismo de Investigación Judicial (OIJ) y el Ministerio Público hasta la Fuerza Pública en el Ministerio de Seguridad Pública y el sistema penitenciario en el Ministerio de Justicia.
Sin presupuesto, tecnología, equipamiento y dignificación para quienes combaten en la primera línea, cualquier estrategia de contención será un cascarón vacío.
Hay que dejar de lado el recorte presupuestario a la defensa de la paz y la soberanía, a la educación y a la salud. Por el contrario, es urgente el fortalecimiento de estas variables, en un entorno cada vez más erosionado de nuestro entorno inmediato en América Latina.
La liberación del expresidente Juan Orlando Hernández (JOH) en Honduras para apoyar a la nueva derecha de ese país, los escándalos del presidente Daniel Noboa en Ecuador por la infiltración mafiosa en sus puertos y su financiamiento electoral, el desastre civil y la violencia en Bolivia con el gobierno de Rodrigo Paz, donde la figura del asesor Fernando Cerimedo mancha las estrategias comunicativas de ese país, y la intervención del Poder Judicial de ese país. Y más al sur nos encontramos con la locura de la Argentina de Javier Milei y de José Antonio Kast en Chile, quienes con sus respectivas crisis evidencian que el declive es continental.
Solo con el accionar individual en función de la probidad, la ética y la recuperación de valores fundamentales, podremos recuperar un poco la paz social que se nos está yendo de entre las manos, ocupada por el terror, la muerte y la violencia en estos días.

