El Consejo de Gobierno frenó en seco la maniobra sindical para colocar a Rocío Alfaro en la cúpula de la Caja, señalando que la exlegisladora arrastra un evidente adelanto de criterio sobre temas críticos de la institución.
San José. – El intento del bloque sindical por sentar a la exdiputada del Frente Amplio, Rocío Alfaro, en la junta directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) fracasó rotundamente.
El Consejo de Gobierno rechazó de plano su designación, cerrando la puerta a un nombramiento que amenazaba con instalar un severo conflicto de intereses en el máximo órgano de decisión de la seguridad social.
La medida representa un duro revés para las cúpulas sindicales, que pretendían usar su cuota de representación para colocar a una figura política que ya había emitido juicios de valor sobre temas medulares de la Caja.
El rechazo gubernamental se fundamenta en el cuestionado paso de Alfaro por la comisión legislativa que investigó a la CCSS.
Durante su gestión como diputada, la frenteamplista adelantó criterio y condenó públicamente decisiones administrativas e inversiones de la institución, incluyendo el polémico contrato para la administración de Ebais por parte de cooperativas de salud.
Fuentes cercanas al proceso advirtieron que permitir el ingreso de Alfaro a la directiva habría viciado las votaciones futuras.
Su participación obligaría a constantes recusaciones, entorpeciendo la dinámica de una junta que ya enfrenta decisiones urgentes para garantizar la estabilidad financiera y operativa de los hospitales y clínicas del país.
Para el Ejecutivo, la designación impulsada por los sindicatos no solo era inconveniente desde el punto de vista legal, sino que representaba un riesgo para la objetividad técnica que exige la junta directiva en medio de la actual coyuntura.
Con este veto, las organizaciones sindicales se ven obligadas a barajar nuevos nombres y enviar una propuesta que cumpla con los requisitos de idoneidad, dejando atrás las figuras políticas con agendas partidarias preestablecidas.
La pelota vuelve a la cancha del sindicalismo, mientras la silla en la directiva de la CCSS continúa a la espera de un perfil técnico y sin compromisos previos.

