William Aguilar | EP. Como forma de reafirmar su independencia, recordar su pasado y proyectarse a futuro, Nueva Zelanda se prepara para elegir bandera, una que no la identifique tan solo como una excolonia británica, sino como la nación multicultural y respetuosa del medioambiente, que es hoy por hoy.
La propuesta fue hecha por la actual primer ministro, John Key, quien abrió un concurso en mayo pasado para que todos los ciudadanos interesados hicieran su propuesta.
El certamen cerró la semana anterior, con más de 10.000 propuestas (algunas bastante descabelladas). Luego del primer filtro, ahora solo quedan 40 opciones, todas con distintos símbolos de “lo más neozelandés”, como el kiwi, la constelación Cruz del Sur, una espiral haciendo las veces de las olas, o la característica hoja de helecho plateada.
Para mediados de septiembre el panel de jurados, con 16 integrantes, deberá elegir cuatro finalistas, entre las cuales los neozenlandeses elegirán la opción de nueva insignia del estado oceánico.
“Una potencial nueva bandera debe inconfundiblemente provenir de Nueva Zelanda y celebrarnos como una nación progresiva e incluyente que está conectada a su medio ambiente y que tiene un sentido de su pasado y una visión para su futuro”, dice una carta abierta del comité seleccionador.
En marzo del 2016 se hará una votación final, en la que los ciudadanos decidirán si asumen el nuevo diseño de bandera, o mantienen el actual, con la bandera de Gran Bretaña la esquina superior izquierda, con fondo azul y la Cruz del Sur.

