Aarón Chinchilla EP. | Un estudio realizado por el Programa del Estado de la Nación señaló que el paro sindical, realizada entre septiembre y diciembre de 2018, generó una serie de afectaciones en el sector educación, al punto que, el 62% de padres de familia consultados consideró que no se deberían permitir las huelgas en el sector educación.
El análisis revelado por la encuesta, permitió llegar a la conclusión sociológica que la suspensión del servicio educativo por la huelga afectó directamente a hogares vulnerables, que no tienen más opción educativa para sus hijos que no sea el sistema educativo público. En números, casi tres cuartas partes de los hogares (74%) señalaron que, al menos, uno de sus hijos no pudo asistir al centro educativo porque estuvo cerrado durante todo el periodo que duró el movimiento de huelga y el 58% de los consultados afirmó que, el grado de afectación por la huelga fue mucho.
En la misma línea, el 62% de los padres de familia, considera que no deberían permitirse las huelgas en educación (33% que sí), una proporción de dos a uno.
Entre los que tuvieron una actitud favorable a las huelgas, se indagó si debería existir algún límite de tiempo durante el cual los docentes se manifiestan. Siete de cada diez respondió positivamente y dentro de este grupo mayoritariamente se indicó que no deberían durar más de dos semanas.
Por otra parte, se consideró que otro de los efectos colaterales de la huelga fue la interrupción de programas como los comedores escolares y las becas. El 62% de los beneficiarios sufrió una interrupción total o parcial del servicio de comedores y ello tuvo una repercusión en un grupo importante de hogares (24%). Asimismo, se interrumpieron las transferencias monetarias brindadas a través de Fonabe o Avancemos. El 42 % de los beneficiarios tuvo afectación directa en el servicio.
No obstante, los jefes de hogar tienen una alta valoración del sistema educativo público y que en la mayoría de los casos esta apreciación no cambió a raíz de la huelga. El 85% de los encargados indicó estar satisfecho o muy satisfecho con el centro educativo al cual enviaban a sus hijos. El mismo porcentaje se obtuvo cuando se indagó sobre la valoración respecto a los docentes.
Otro dato arrojado es que, el 90% de los hogares no invirtió en tutorías durante el periodo en que sus hijos no asistieron a clases.
El Programa Estado de la Nación realizó en febrero del 2019 una consulta telefónica a una muestra representativa de 719 hogares de todo el país.La consulta realizada muestra que la mayoría de los padres de familia entrevistados (65%) tienen secundaria incompleta o menos y al preguntárseles si tenían recursos económicos para enviar a sus hijos a la educación privada el 89% indicó que no.