“La sobreexplotación no sólo afecta negativamente al medio ambiente, sino que también reduce la producción pesquera, con las consiguientes consecuencias sociales y económicas negativas”, señala el informe de la FAO.
“Para aumentar la contribución de la pesca marina a la seguridad alimentaria, las economías y el bienestar de las comunidades costeras, se deben poner en marcha planes de ordenación eficaces para restablecer las poblaciones sobreexplotadas”, subraya la FAO.
Según las estadísticas disponibles, alrededor del 57% de las poblaciones están totalmente explotadas, y sólo un 13% no están completamente explotadas.
“El estado mundial de la pesca y la acuicultura 2012 revela que el sector produjo una cifra récord de 128 millones de toneladas de pescado para consumo humano. La pesca y la acuicultura son también una fuente de ingresos para 55 millones de personas”, afirma el informe. El Periódicocr

