Secretaría General de Naciones Unidas analiza posible papel en Nicaragua

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George Rodríguez EP. La Secretaría General de las Naciones Unidas analiza la posibilidad de desempeñar un papel en la búsqueda de solución a la violenta crisis sociopolítica que hace más de tres meses convulsiona a Nicaragua, informó este lunes un alto funcionario de la organización mundial.

Ello podría incluir a la representación de ese país centroamericano en Naciones Unidas, dijo a periodistas, en la sede de la organización en la nororiental ciudad de Nueva York, Farhan Haq, vocero adjunto del secretario general del organismo mundial, el portugués António Guterres.

“Respecto a nuestros esfuerzos, hay deliberaciones en desarrollo en la secretaría respecto a Nicaragua, lo que incluye (…) involucrar a la Misión Permanente de Nicaragua”, indicó Haq.

Finalizadas las conversaciones, se tendrá un panorama claro al respecto, dijo el funcionario.

“Mientras las deliberaciones estén en marcha, no podré proporcionar mucho en materia de detalles, pero veremos, después de que se hayan realizado, si hay algo que podamos decir sobre el papel (…) que podríamos desempeñar”, explicó.

Se trata de determinar el aporte que Naciones Unidas pueda efectuar a la búsqueda de solución a la crisis nicaragüense, aseguró el portavoz.

“Estamos tratando de ver qué podemos hacer para ayudar”, subrayó.

Haq formuló las declaraciones dos semanas después de que, durante una breve visita a Costa Rica, el secretario general planteó, luego de reunirse con el presidente costarricense, Carlos Alvarado,  que es esencial que la violencia cese en Nicaragua y que se revitalice el Diálogo Nacional en procura de lograr una solución inclusiva a la dramática situación de ese país.

Guterres también ofreció, entonces, a la organización mundial como mediadora en el conflicto.

“Es absolutamente esencial que cese inmediatamente la violencia, y que se revitalice el diálogo nacional para encontrar una solución inclusiva”, subrayó Guterres, quien aseguró que, “desde las Naciones Unidas, nos ponemos a entera disposición del gobierno nicaragüense para servir como mediador en este proceso”.

Los estados tienen la responsabilidad básica de proteger a la población, por lo que la represión armada antipopular es inadmisible, agregó, en declaraciones a periodistas, en compañía del mandatario.

“Es una responsabilidad primaria de los estados garantizar la protección de los ciudadanos”, por lo que “el número de muertos y el uso letal de la fuerza por parte de entidades ligadas al Estado son inaceptables”, advirtió el funcionario internacional.

Por su parte, Alvarado aseguró que la situación nicaragüense amerita que Naciones Unidas actúe para detener la escalada de violencia, y agregó que es oportuno, asimismo, considerar el abordaje regional centroamericano del problema.

En opinión de Alvarado, “lo que sucede en Nicaragua demanda una reacción de la Organización de las Naciones Unidas para detener la ola de violencia generalizada”.

Según el mandatario, las violaciones a los derechos humanos, en el marco de la persistente violencia, deben finalizar.

“Las desapariciones forzadas, las detenciones arbitrarias, la intimidación contra manifestantes, medios de comunicación, estudiantes, defensores de derechos y miembros de la iglesia católica son actos inadmisibles que deben terminarse cuanto antes”, expresó.

Horas antes de la visita iniciada la mañana del 16 de julio a Costa Rica, por Guterres, se conoció el contenido de una carta que siete ex presidentes costarricense le dirigieron, respecto a la crisis nicaragüense.

Si se prolongarse, la situación podría dar lugar a una guerra civil en ese país centroamericano, advirtieron los ex mandatarios Oscar arias (1986-1990, 2006-2010), Rafael Ángel Calderón (1990-1994), José María Figueres (1994-1998), Miguel Ángel Rodríguez (1998-2002), Abel Pacheco (2002-2006), Laura Chinchilla (2010-2014), y Luis Guillermo Solís (2014-2018).

“Solicitamos su valiosa intervención para que Naciones Unidas (…) intervenga para promover una solución que restablezca –a la brevedad posible- la paz y la democracia en Nicaragua”, expresaron los dirigentes, y señalaron que “su posición como Secretario General de Naciones Unidas y su valiosa y ejemplar experiencia sobre el sufrimiento de los desplazados como Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, lo sitúan en inmejorable posición para apreciar el dolor humano que generan estas circunstancias y los graves riesgos que ellas implican”.

De continuar, la situación de violencia que convulsiona a Nicaragua plantea, para ese país, el riesgo de guerra civil, lo que afectaría al resto de Centroamérica, reflexionaron.

Estallada el 18 de abril, a raíz de un fracasado decreto presidencial que apuntaba a reformar el sistema de pensiones del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), la crisis ha implicado una escalada de violencia policial y parapolicial contra extensos sectores de la sociedad civil que ahora exigen la renuncia de Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, a sus respectivos cargos.

En algo más de tres meses, la convulsión sociopolítica ha cobrado casi 450 vidas, y generado más de dos mil heridos, detenidos, y desaparecidos, además de masivos daños infraestructurales y económicos.

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