Allan Madriz | EP. Un plan conjunto entre varias instituciones del país, liderada por la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), se propone utilizar la sangre de pacientes recuperados del COVID-19, para desarrollar un medicamento.
En este ambicioso proyecto participan la CCSS, Instituto Clodomiro Picado de la Universidad de Costa Rica (ICP-UCR), el Instituto Costarricense de Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa), junto con el Laboratorio Clínico y el Banco de Sangre de la Universidad de Costa Rica (LCBS-UCR).
Si una persona se recupera del COVID-19, su organismo genera una inmunidad que puede ser extraída del plasma de su sangre y ser usada en otras personas con cuadros agudos provocados por el virus SARS-COV-2.
Según indicó la UCR, la idea es recolectar el plasma de donadores que, después de haber sufrido la enfermedad del COVID-19, se encuentran recuperados, para que el Inciensa y el LCBS-UCR realicen los análisis necesarios, para demostrar que ese plasma esté libre del SARS-CoV-2 y otros patógenos importantes en medicina transfusional.
Posteriormente, el Instituto Clodomiro Picado de la UCR utilizaría su experiencia en la manufactura de antivenenos, a fin de producir una preparación de anticuerpos purificados a partir del plasma.
Finalmente, la CCSS aplicaría el producto, con la esperanza de que la capacidad neutralizante de la preparación sea útil en el tratamiento de los pacientes que desarrollen cuadros severos.
“Todavía hay mucha tela que cortar. La posibilidad de que se llegue a concretar el proyecto requiere de los permisos del Ministerio de Salud, ya que no se trata de un procedimiento que el ICP-UCR haga normalmente. Además de los requisitos, también depende de que las personas que se hayan superado de la enfermedad accedan a donar su plasma”, explicó el Dr. Alberto Alape Girón, director del ICP-UCR.
Si se logran todas las autorizaciones necesarias, incluidas la del Ministerio de Salud y de donadores potenciales, el ICP-UCR estima que el proceso de producción tarde aproximadamente un mes, incluyendo las pruebas de control de calidad para obtener el primer lote.
La propuesta fue presentada por la UCR el 29 de marzo ante el Ministerio de Salud y la CCSS, con el fin de que el Laboratorio Clínico y el ICP-UCR puedan cooperar con la Caja.