Obispo nicaragüense denuncia campaña de desprestigio, dice que pronto presentará pruebas

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George Rodríguez EP. El obispo nicaragüense Silvio Báez denunció este jueves que es objeto de una campaña de desprestigio e intimidación, pero que no claudicará en el desempeño de su sacerdocio.

El obispo señaló que la ofensiva incluye la difusión de una grabación manipulada técnicamente, aseguró, en una serie de mensajes en la red social Twitter.

“Denuncio que soy víctima de una campaña de represión, desprestigio y acoso que consta no solo de audios manipulados, sino también de cientos de mensajes a mi WhatsApp con insultos y amenazas, además de motorizados rodeando mi vivienda. Seguiré firme con mi ministerio episcopal”, escribió, en uno de cinco tuits, el sacerdote.

Báez, quien es obispo auxiliar de Managua, y uno de los más firmes críticos antigubernamentales entre los 10 integrantes de la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), advirtió que cuenta con pruebas que respaldan su denuncia, y que se apresta a darlas a conocer públicamente.

“Muy pronto presentaré las pruebas de todo esto en mis redes sociales y en los medios de comunicación”, aseguró.

El obispo emitió las declaraciones luego de que medios oficialistas difundieron una grabación en la que se escucha afirmaciones –atribuidas a Báez- fuertemente críticas del presidente y el canciller nicaragüenses, respectivamente, Daniel Ortega y Denis Moncada, lo mismo que de los presidentes Evo Morales (Bolivia) y Nicolás Maduro (Venezuela).

Uno de esos medios -el periódico digital oficialista El 19- difundió, el miércoles, una grabación en la cual, según ese diario, se escucha, a Báez, referirse a Ortega, en términos insultantes.

“Nueva evidencia incrimina a Silvio Báez en conspiración golpista y terrorista”, tituló, El 19, la nota informativa que publicó en alusión al material grabado.

Se confirma, de ese modo, la conducta conspirativa del obispo y otros integrantes de la cúpula católica, según el periódico, que usó el concepto de golpe de Estado, con el cual Ortega y sus principales colaboradores utilizan para referirse a la crisis sociopolítica que hace algo más de seis meses afecta a Nicaragua.

“Un nuevo audio del obispo Silvio Báez, miembro de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, confirma que él y otros miembros de la jerarquía católica, conspiraron y alentaron el caos social para desestabilizar al pueblo de Nicaragua”, afirmó El 19.

El medio hizo alusión al hecho de que la grabación supuestamente registró a Báez dirigiéndose a otras personas –entre ellas, una mujer-, y, entre otras afirmaciones, refiriéndose, despectivamente a Ortega y a sus colegas Evo Morales (Bolivia) y Nicolás Maduro (Venezuela), así como al canciller nicaragüense, Denis Moncada.

En el nuevo audio, Báez se expresa con abundantes descalificativos contra el Presidente Daniel Ortega, al Canciller Denis Moncada, y a los presidentes de Venezuela y Bolivia. Además, deja claras las intenciones de que el plan orquestado por los terroristas, golpee a instituciones como el Ejército de Nicaragua”, según la misma fuente.

Por su parte, el diario nicaragüense opositor La Prensa, criticó, también el miércoles, la difusión de la grabación, y descalificó el audio, al poner en duda su autenticidad.

En ese sentido, La Prensa se refirió al audio como una “grabación en la que supuestamente se escucha a Báez conversando sobre la situación del país”, y agregó que, “minutos después de difundido el audio, el hijo del dictador Daniel Ortega, Laureano Ortega Murillo, compartió un virulento tuit en el que acusaba a Báez de ‘golpista asesino’”.

Simultáneamente, un periódico español informó que un análisis del material, por parte de un ingeniero en sonido, determino que la grabación fue técnicamente manipulada.

El diario El Español informó que “ha revisado el audio con un ingeniero en sonido mediante el software de edición izotope rx y ha demostrado que se trata de un archivo editado, con importantes fallos técnicos que ponen de relieve que se trata de la unión y edición de varias grabaciones distintas de la voz del prelado. En definitiva, la falsedad del audio queda de manifiesto”.

El periódico apoyó su afirmación sobre siete fallas identificadas en la grabación.

Al indicar que se trata de un “audio editado con postproducción”, señaló que “todo el audio tiene el mismo volumen: -0,2dB, el volumen máximo antes de saturar. Esto no es normal en un sonido grabado directo y continuo en un lugar”.

También fue posible determinar la deficiente modificación de fragmentos de sonido, agregó.

“Este sonido contiene 1677 click reparados. En un audio grabado con grabadora de un teléfono móvil tendría que tener 0 o como mucho 2 errores, pero nunca esa cantidad. Se trata de vocales o consonantes que a las que les falta parte del sonido o de unión de sílabas mal realizadas, silencios a los que les falta la reverberación del final o inicio de los sonidos continuos, etc”, precisó.

Además, la calidad del sonido es excesivamente baja, con lo que se procuró reducir la evidencia de que se trata de un material técnicamente manipulado.

“Todo el audio ha sido codificado al modo más bajo posible para que perdiendo calidad no se note la mala edición realizada”, lo que “hace que se perciba menos la edición”, señaló El Español.

Sumado a todo ello, fueron borrados los datos del formato de la grabación –conocido como Broadcast Wave Format (Formato de Onda de Difusión, BWF)-, de acuerdo con el análisis.

“Esta información (…) deja constancia del día y hora en que se grabó, el dispositivo empleado, el editor utilizado para la edición, etc”, y, en este caso, “simplemente se han borrado los datos BWF del archivo”, explicó.

El diario acompañó varios de los puntos explicativos, con reproducciones de espectrogramas –gráficos representativos de las ondas de sonido contenidas en la grabación-.

Los señalamientos contra Báez, y lo denunciado por el obispo, se enmarcan en la violenta crisis sociopolítica que, estallada el 18 de abril, presenta, hasta ahora, saldo de por lo menos 528 víctimas fatales, miles de detenidos, heridos, y desaparecidos, daño general a la economía nacional, y la emigración de decenas de miles de personas –principalmente a la vecina Costa Rica-.

Las manifestaciones masivas –y otras expresiones opositoras-, en apoyo a la exigencia de renuncia por parte de Ortega lo mismo que su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, son reprimidas por agentes policiales –principalmente antidisturbios- y grupos parapoliciales, en general, actuando conjuntamente.

La represión antiopositora se lleva a cabo lo mismo masivamente -contra marchas callejeras y otras actividades públicas-, que selectivamente -mediante detenciones y ajusticiamientos de opositores quienes son blanco de búsqueda individual-.

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